mié. Jun 19th, 2024

El huracán “Isidoro” que azotó a Yucatán entre el 21 y 22 de septiembre de 2002, ocasionó inmensas pérdidas materiales, económicas y ecológicas en el campo, la ciudad y la costa de Yucatán.

El fenómeno permaneció estacionado entre las 16:00 y 19:00 horas del 22 de septiembre, entre Oxkutzcab, Akil y Maní, incrementando así sus efectos negativos.

En la parte humana, el huracán se cobró una vida, en el municipio de Tekax, donde parte de la estructura de un antiguo edificio se vino para abajo, provocando la muerte de un hombre, hecho al cual pertenecen las imágenes que acompañan esta publicación

Como secuelas del huracán, las lluvias siguieron inundando las zonas de desastre por más de 96 horas e impidieron rescatar proyectos productivos.

Comunidades enteras del Cono Sur como Tigre Grande y Escondido en el municipio de Tzucacab y Kancab y Chandzinup en Tekax, permanecieron sepultadas bajo el agua por más de un mes.

En los terrenos agrícolas de la zona resultaron siniestradas 121,846 hectáreas de cultivos entre maíz, cítricos y frutales, lo que afectó la economía de 63,745 campesinos.

En el sector pecuario fueron 9,780 cabezas de ganado, 22,881 cabezas de ganado menor y 96,873 aves las afectadas

En el ramo apícola se registró la pérdida total de 52,149 colmenas, lo que habla de la magnitud del fenómeno, que lastró a Yucatan hace más de dos décadas.

“Isidoro” protagonizó uno de los días más críticos de nuestra historia. Durante 36 largas horas el ciclón sembró una estela de angustia y destrucción.

Fue un fatídico 22 de septiembre de 2002, cuando la muralla de vientos y agua que rodeaba al ojo del huracán golpeó la costa norte de Yucatán, y el fenómeno ingresó a nuestro territorio.

El huracán, de categoría III a lo largo del día, inició su viaje de destrucción cuando empezó a barrer la costa yucateca a la una de la madrugada de aquel domingo, por El Cuyo.

Costeando, muy lentamente, se fue aproximando a la playa, hasta que, con una fuerza súper destructora, entró a tierra firme alrededor de las siete de la noche, entre Telchac y Uaymitún.

Mérida sufrió de frente los embates del centro de “Isidoro”, que durante más de cuatro horas azotó con vientos de 205 kph y ráfagas de 250, aunque, al tocar tierra, paulatinamente disminuyó de intensidad y se degradó a categoría dos a las 22 horas, con vientos sostenidos de 165 kph y rachas de 205, y a categoría 1 a la una de la mañana del lunes, con vientos sostenidos de 125 kph y rachas de 165.

La policía informó por la noche de árboles, postes y letreros panorámicos derribados por toda la ciudad, en particular en las avenidas Reforma, Colón, Itzaes y el Paseo de Montejo, así como en la Plaza Grande y demás parques citadinos.

Fueron 36 horas las que tardó el meteoro en atravesar el Estado, incluidas las cuatro horas en que se mantuvo estacionado en suelo yucateco.

El fenómeno entró siendo categoría 3 y en esas 36 horas dejó más de 500 mil damnificados.

“Isidoro” dejó a Mérida y al resto del estado sin agua y sin energía eléctrica por más de dos semanas. Los servicios fueron restableciéndose de manera muy lenta, trayendo a la memoria de los yucatecos del interior del estado el amargo recuerdo que todavía mantenían en la mente por el paso de “Gilberto”, en 1998.

En Mérida se vinieron abajo postes, árboles, carteleras, semáforos y muchas construcciones cedieron ante la cantidad de agua registrada y los fuertes vientos, incluyendo paredes de predios y muros de mampostería y bloques.

“Isidoro” se formó en el Océano Atlántico el 14 de septiembre de 2002 como depresión tropical, luego evolucionó a tormenta y posteriormente a huracán.

Contrario a lo previsto por los meteorólogos que pronosticaban que el ciclón solo “rozaría” la costa yucateca, por su trayectoria errática se encaminó con toda su fuerza hacia el Estado el 22 de septiembre.

Aquella mañana se comenzaron a sentir los primeros efectos de “Isidoro”, como cielo nublado, lloviznas y rachas de aire; pero fue a las 17 horas cuando entró por Telchac Puerto, con vientos de hasta 225 kilómetros por hora.

Afortunadamente, para ese momento ya habían evacuado a miles de personas de municipios de la costa y del sur del estado.

Mientras, en tierra, el huracán, con un ojo de 18 kilómetros de diámetro, disminuyó su velocidad de desplazamiento mientras más se adentraba al Estado, donde por periodos se registró como semi-estacionario.

Además de la costa, alcanzó municipios del sur como Oxkutzcab, Akil y Maní. Luego incrementó sus efectos destructivos hasta llegar a Tekax, de donde se dirigió hacia la zona de Chuburná Puerto, y de ahí saldría hasta el día 24 de septiembre.

El huracán también afectó Quintana Roo, Campeche, Tabasco y parte de Chiapas, dejó 4 personas muertas y tras salir al mar el 24 de septiembre por Chuburná Puerto, cruzó el Golfo de México rumbo a EU, donde golpeó a Louisiana y se degradó hasta desaparecer. Su nombre fue retirado de la lista de huracanes, esto debido a sus devastadores efectos.

Texto: Carlos Sarabia Barrera.

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