Sin planta de tratamiento de aguas residuales, no operará

Eduardo Batllori Sampedro, Secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente en Yucatán (Seduma), permitió ayer consultar durante tres horas el expediente de la granja porcícola promovida por Luis Enrique Ortiz García en el municipio de Homún, que ha provocado el rechazo y la movilización de los dueños de cenotes aglutinados en la organización Kana’an Dzonot.
A cinco días de la próxima manifestación de los inconformes (programada para el sábado, a las 4 de la tarde), el funcionario estatal argumentó que ante la “desinformación” que prevalece sobre la construcción y operación de esta granja porcícola, la semana pasada decidió abrir el expediente:
—“Me han dicho que soy un corrupto, que si recibí dinero, que si la Secretaría ha privilegiado a la empresa, que si van a estar 50 mil cerdos, que la granja va a tener varias fases, una serie de desinformación que me preocupa que se siga desinformado y por eso, la semana pasada, le informé al Gobernador y a la Secretaria General de Gobierno lo que haría (abrir el caso)”, dijo.
Recalcó que abrir el expediente es un hecho inédito para la Seduma, ya que no había ocurrido antes, pero en aras de aclarar lo que ocurre con la granja y ante la difusión de información imprecisa se determinó la total apertura de los expedientes, los cuales pudieron ser consultados por los representantes de los medios de comunicación e incluso ser fotografiados.
“Lo abrimos con todos ustedes porque queremos que haya transparencia y claridad; abrimos a detalle de por qué se tomó la determinación de dar la factibilidad de la granja porcícola en Homún”, dijo Batllori Sampedro acompañado por 12 funcionarios de la dependencia, responsables en diferentes áreas de analizar el Manifiesto de Impacto Ambiental que presentó el apoderado legal de la empresa en enero del 2017 y que le fue otorgada en agosto del 2017.

La granja

El funcionario estatal enfatizó que no ingresa ningún Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) en la Seduma si previamente no hay licencia de uso de suelo emitida por la autoridad municipal, por lo que la MIA de la granja que presentó el apoderado legal se aceptó porque venía acompañada de ese documento.
La MIA establece que es para la construcción y operación de una granja porcícola, donde no hay asentamientos de comunidades indígenas y que requerirá la inversión de 60 millones de pesos para la engorda de 23 mil cerdos en cinco meses.
“No son más de 50 mil cerdos, todos juntos en un mismo momento; el ciclo de engorda es de 5 meses y son 23 mil cerdos, en un año hablamos de 2.1 ciclos, por lo tanto, al año habrían 49 mil cerdos, pero en dos ciclos y en una sola etapa, no hay más etapas, no habrá crecimiento, se trata sólo de una granja con 23 mil cerdos en 5 meses.
“El resolutivo en materia de impacto ambiental, en un marco precautorio, condiciona al proyecto porcícola en Homún a un estudio geohidrológico, a un monitoreo permanente y a colocar un sistema de tratamiento de aguas residuales, ya no sólo de biodigestores, sino que adicionalmente se instale una planta de tratamiento de aguas residuales de tipo industrial para asegurar las normas oficiales mexicanas en materia de agua. Ninguna granja en Yucatán cuenta actualmente con una planta de este tipo, por lo que marcará la pauta para seguir en un futuro en materia de agua y granjas porcícolas. Y se destina el 53 por ciento de la superficie del proyecto a área de conservación, impidiendo crecimiento a futuro”, dijo Batllori Sampedro.
Recordó que la MIA de la granja planteaba un sistema de tratamiento basado en las prácticas convencionales que avala la Conagua, pero la Seduma le pidió la planta de tratamiento de aguas por el número de cerdos que se criará allí y porque se ubica en la Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes.
Los inversionistas de la granja presentaron una propuesta preliminar de una planta de tratamiento de aguas para 34,848 cerdos por ciclo, esto es más que lo que realmente se desechará.
Sin embargo, los empresarios no han informado que ya tienen la planta de tratamiento ni el estudio geohidrológico a detalle ni el monitoreo, por lo que hasta que no esté cubierto este trámite no podrá empezar a operar.
“Sin planta de tratamiento, monitoreo y estudio, no operará la granja, eso no ha ocurrido”, dijo.

No es permiso, es factibilidad

Batllori Sampedro enfatizó que la Seduma no otorga permisos, sino factibilidad de proyectos con base en el marco legal.
El primer paso que la granja porcícola debió cruzar para iniciar su proyecto era el permiso de uso de suelo por el Ayuntamiento, y lo obtuvo desde octubre del 2016; por ello en enero del 2017 presentó la MIA.
En agosto del 2017 se le otorgó la factibilidad porque en la Ley de Protección al Medio Ambiente, la actividad porcícola no está prohibida.
En el Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de Yucatán (POETY), desarrollado y avalado por académicos desde el 2004 hasta el 2007, se calificó a la zona de Homún con aptitud media para las actividades porcícolas, es decir, no las prohíbe.
“El POETY fue con personalidades académicas, aquí están sus nombres, figuran Roger Arellana, del CICY, o Francisco Bautista y Alfonso Murguía, de la UNAM”, dijo.
Y porque en el decreto del 2013 de la Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes, donde se encuentra Homún, no se prohíbe la operación, instalación y construcción de granjas porcícolas.
Sin embargo, dijo Batllori Sampedro, este decreto aún no cuenta con el Programa de Manejo de la Reserva, se trabaja en él desde octubre del 2103 y se analiza si se contempla la participación de la porcicultura con los cenotes y otras actividades, pero aún está en preparación, en talleres y propuestas.
Además, se le dio la factibilidad porque a 2 kilómetros a la redonda de donde se instala el proyecto de la granja no hay asentamientos de comunidades indígenas.
Sin embargo, reconoció que Homún está considerado como una comunidad indígena maya por la CDI y el Indemaya, ya que el 40 por ciento de la población es mayahablante y consideran a su principal autoridad al presidente municipal.
“Fue esa autoridad, el presidente municipal de Homún, el que dio el permiso de uso de suelo, después lo revocó, pero el promovente se amparó y el Tribunal determinó que se debía seguir el proyecto hasta analizar el caso”, dijo.

Puede ser dentista o cualquier profesión

Uno de los cuestionamientos legales de los cenoteros de Homún es que la MIA de la granja la firmó una dentista, lo que le resta profesionalismo.
Sin embargo, el titular de la Seduma enfatizó que la Ley de Protección al Medio Ambiente, en los dos primeros párrafos del artículo 41, determina que cualquier profesionista puede presentar una MIA, sólo se condiciona la presentación de la cédula profesional.
“La diversidad de profesionistas que trabajan como personas físicas y que han entregado estudios en la Seduma del 2015 al 2017 son 483 y van desde arquitectos hasta biólogos y dentistas, entre otros, la contratación queda a elección del promovente. La Seduma ha promovido diplomados para capacitación.
“La mención pública de que la MIA de la granja es suscrita por un cirujano dentista sin especialidad ni maestría para hacer un estudio, representa un acto de discriminación, tanto por profesión como por grado académico, por género, con actitud misógina y que atenta contra la igualdad de oportunidades, como si ser hombre biólogo o ingeniero físico con especialidad lo hiciera más competente”, dijo.

¿Y la consulta?

Con respecto a la validez de la consulta pública que realizó la organización de cenoteros, dijo que puede ser a través del presidente municipal con apoyo de la CDI o la propia población pedírselo a la CDI.
“La consulta debe ser entre ellos y la promovieron los dueños de cenotes, una vez que ya se construía la granja y que ya había sido informado que se construiría públicamente en abril del 2017; eso debió ser previo a un procedimiento administrativo, no cuando el presidente municipal ya había dado el permiso (en octubre del 2016).
“Se han brincado pasos las autoridades, desde la consulta y la forma de dar los permisos; la consulta sigue en proceso, con el Indemaya, con la CDI, con el Iepac, se pueden las autoconsultas, pero 7 mil participantes –quitando niños y jóvenes– son unos 2 mil, pero hay voces que dicen que en principio nadie les consultó que se explotaran turísticamente los cenotes. Hay mucha división al interior de los ejidos, de las comunidades”, concluyó.

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