Siguen los fraudes por teléfono: Timan a familia de Chapab

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En Ticul, con el cuento de que se ganaron 60 mil pesos, una moto Italika y dos iPhone, unos delincuentes estafaron por vía telefónica a una familia de Chapab, quien les envió dinero y saldo para teléfono celular.

Fue la tarde de este viernes, a las 16 horas aproximadamente, cuando a un señor de la tercera edad le llamaron para decirle que había ganado los premios ya citados.

En virtud de que el adulto mayor no entendió la mecánica para acceder al premio, le pidió a una sobrina suya que lo ayudara a recibir las llamadas posteriores y fue ahí cuando comenzó el “trabajo” de los rufianes y el calvario de sus víctimas, quienes viajarian de Chapab a Ticul para hacer cuatro diferentes operaciones con el objeto de asegurar el “regalo”.

En un primera operación depositaron 700 pesos y luego hicieron otro depósito de 300 pesos y le enviaron 450 pesos de saldo a los malandros en dos depósitos diferentes para dos números distintos.

Luego del último envío, reunidos a las puertas del Oxxo, sucursal Zapatero, en Ticul, los cuatro Integrantes de la familia estaban al teléfono siguiendo las instrucciones para recibir su premio, previo al cual los delincuentes ya habían pactado les hicieran un último y definitivo envío de dinero,  “para que sus regalos lleguen a las puertas de sus casas”

Sin embargo el intento se les frustró porque unos profesores que entraron a la tienda de conveniencia a hacer unas compras, y quienes habían ido a un curso de Consejo Técnico Escolar, en Ticul, se dieron cuenta de lo que pasaba la familia y se acercaron a ella.

Entonces, uno de los profesores le pidió el teléfono a la joven que mantenía comunicación con uno de los malandros y con insultos de toda clase intercambio una “conversación” con el estafador quien haría un último intento por tratar de consumar su obra, amenazando al profesor con matarlo porque lo tenía ubicado y sabía quién era, a lo que el maestro respondió con otro alud de insultos de todos los tonos, colores y sabores, mismo que dejaron perplejo al rufián, cuyas palabras finales fueron: “me la pelaste, ya me los chingué como sea hijo de tu puta madre”.

Luego, entre sollozos, la joven explicó que desde las cuatro de la tarde los rufianes habían estado llamando y de esos telefonemas se habían desprendo los envíos de dinero y el saldo gratis a los pelafustanes.

Las víctimas, luego de que los profesores les explicaron que fueron objeto de un fraude telefónico se quedaron mirando entre sí y a la recomendación de dar parte a la policía respondieron que preferían no decir nada a la autoridad “porque no queremos salir en los periódicos”.

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