MUERE EN LA POBREZA OTRO DEFRAUDADO: “LO MATÓ CRECICUENTAS”

En medio de deudas y carencias, después de lograr ahorrar dos millones de pesos en 17 años de trabajo, falleció otra de las personas defraudadas por “CreciCuentas”.
El señor Julio Magaña Baas, oriundo de Oxkuztcab, murió este viernes a sus 47 años de edad debido a recientes afectaciones hepáticas que empeoraron en su lucha por recuperar su dinero.
CreciCuentas” lo mató, asegura sin dudar su viuda Guadalupe Romero Dzay, quien explicó en entrevista con PRESIDIO que su esposo se encontraba bien de salud, pero el fraude de hace seis años y “tanto coraje que hizo por el robo de su dinero” en las últimas semanas acabaron con su vida.
En enero pasado publicamos una protesta en el PRI estatal por la hija de la señora Bertha Esquivel Canto, quien murió a los 83 años de edad en precarias condiciones de pobreza, con la esperanza de que algún día recuperaría los ahorros de su vida, un millón y medio de pesos que le robó “CreciCuentas”.
En el caso de don Julio no tuvo el dinero para pagar una adecuada atención médica y hoy su viuda carece de recursos hasta para organizar rezos por el descanso de su alma.
“Perdimos todo, hasta la parcela que mi esposo trabajó en los últimos años para que pudiéramos subsistir”, luego de que la organización fraudulenta le robó sus 2 millones de pesos.
Magaña Baas emigró a Estados Unidos y se privó de ver crecer a su primera hija, que hoy tiene 18 años de edad, sosteniendo los gastos de su familia a la distancia y ahorrando al mismo tiempo el producto de su trabajo de sol a sol durante 17 años.
Su viuda confirmó a PRESIDIO que su esposo era una persona sana, “hasta hace un año que se empezó a quejar de dolores en todas partes”, como la espalda, pies y pulmones, entre otros malestares.
Fue padre de dos hijos: la de 18 años estudia Rehabilitación en la universidad y el menor está a punto de entrar a la preparatoria, por quienes Julio Magaña “se rompía la espalda” para que pudieran continuar estudiando lo que eligieran.
“Yo no tuve estudios y por eso tampoco tuve oportunidades. Me fui de mojado a Estados Unidos para trabajar durante 17 años, hasta que, al mismo tiempo que mantenía a mi familia, junté 2 millones de pesos y regresé a Yucatán para poder darle lo mejor a mis hijos y descansar”, relató Magaña Baas en una entrevista con PRESIDIO hace dos semanas, sin imaginar el desenlace que tendría.
Relató que apenas regresó al estado, los socios de “CreciCuentas”, entre los que estaba Víctor Caballero Durán como apoderado legal, hoy candidato a la Alcaldía de Mérida, le ofrecieron invertir su dinero con ellos con la promesa de que los intereses harían crecer su capital. Pero fue todo lo contrario, pues desapareció en su totalidad.
Durante seis años peleó por su dinero. En varias ocasiones le decían que sí se lo iban a devolver, pero nunca llegó ese día.

“Fueron tantas decepciones y corajes lo que causó que Julio muriera”, subraya su esposa.
En medio de su situación, a ella le detectaron un tumor en la región occipital y empezó a perder la vista. Don Julio se esforzó aún más para ahorrar y que pudieran operarla.
“Él estaba muy sano; se iba a una parcela que teníamos para trabajar. Nunca tuvo diabetes ni nada, pero el día que me iban a operar se empezó a sentir mal en el hospital y también a él lo internaron”.
La decepción y una inagotable esperanza de recuperar sus 2 millones de pesos no dejaban que Julio descansara. Siguió trabajando para la operación de su esposa y mantener a sus hijos, descuidando su salud.
A doña Guadalupe la operaron en la Clínica Pensiones y en la sala de espera su esposo presentó malestares. Lo tuvieron que entubar y trasladar a Urgencias.
Le detectaron varios padecimientos, pero lo que le quitó la vida fue un problema en el hígado y nefritis (inflamación de los tejidos del riñón), que derivó en una septicemia (infección grave y generalizada de todo el organismo) de la que no se recuperó.
La familia de don Julio pedía que fuera trasladado a la Clínica Mérida, pero se negaron a ayudar con los gastos a la esposa.
Guadalupe Romero pagó 80 mil pesos para poder sacar del Centro Médico Pensiones a su esposo y trasladarlo a la Clínica Mérida. Ahí recibió atención, pero como la cuenta creció a casi medio millón de pesos y la familia insistió en no apoyar con los gastos, decidió trasladar su marido al Hospital Agustín O’Horán.
Indiferentes a su situación económica, los familiares de Magaña Baas amenazaron a Guadalupe con demandarla si Julio fallecía por haberlo llevado al O’Horán, lo que finalmente sucedió. Para que le entreguen el cadáver de su esposo pagó otros 10 mil pesos.
La señora logró liquidar todas las cuentas médicas, pero tuvo que endeudarse con amigos y conocidos en su natal Oxkutzcab.
Por todos los gastos generados la mujer se vio obligada a vender la parcela que su esposo trabajó y a hacer préstamos de entre 30 y 50 mil pesos que aún debe entre sus amistades.
Los hermanos de Julio le dijeron a Guadalupe que vendieran su casa, pero ella se negó, pues siempre platicaba con su esposo que lo único que jamás venderían sería su hogar, para que sus hijos tuvieran un patrimonio seguro. Conservan la camioneta de su esposo, que no pudo venderse porque está a nombre de él.
CreciCuentas nos quitó nuestros ahorros de toda la vida; estoy endeudada y ahora ni esposo tengo”, contó entre el llanto doña Guadalupe antes de finalizar la entrevista.

Cabe resaltar que la salud de Magaña Baas se deterioró después de que fue detenido en la carretera a Mérida por policías que evitaron que llegara a manifestarse en la última visita del presidente Enrique Peña Nieto para inaugurar el Centro Internacional de Congresos.
Al día siguiente del fallecimiento de don Julio el viernes 4, PRESIDIO intentó entrevistar a Víctor Caballero Durán sobre este caso para darle derecho a voz y saber si apoyaría a los deudos, pero el candidato a la Alcaldía evadió al reportero en diferentes ocasiones tras concluir la presentación de su plan “Mérida Mejor” el sábado pasado en el Centro Internacional de Congresos.
El hecho de su retención por la Policía fue consignado en vídeo y PRESIDIO lo hará público con la entrevista que en su momento Magaña Baas concedió a este medio para relatar esa arbitrariedad que consideró “obra de la mafia” y la vigilancia que sufrió en su hogar días antes.

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