El maquiavélico plan contra Ricardo Anaya que nadie quiere ver

La disputa por el poder en ninguna parte es un evento cómodo. Eso es lo que experimenta por estos días Ricardo Anaya quien salió de la precampaña, según diferentes encuestas, en segundo lugar y eso lo convirtió en un rival que tiene dos adversarios que desean descarrilarlo.

El primer lugar en las encuestas fue Andrés Manuel López Obrador, para quien la presencia de Ricardo Anaya no es grata debido a que ambos se presentan ante los ciudadanos con el mismo discurso contra el Gobierno, el PRI y la corrupción, pero además el estilo discursivo de ambos es totalmente opuesto, López Obrador habla lento, Anaya dispara el verbo rápido.

En las encuestas de la precampaña José Antonio Meade ocupó el tercer lugar en las preferencias electorales de los entrevistados. La diferencia con el primer lugar fue de 30 puntos. Ello significa que su oportunidad para disputar la presidencia con López Obrador es remota, si se mantiene en segundo lugar Ricardo Anaya, por lo tanto se le debe desplazar y para ello, todo indica que desde el PRI y el
Gobierno, siguen la consigna de desacreditarlo.

El primer paso es terminar con la credibilidad del discurso de Anaya que no se cansa de gritar en todas las tribunas que los mexicanos estamos “hartos del PRI y del Gobierno corrupto” y por ello se le investigó en sus negocios para comprobar que el que denuncia la corrupción es también un corrupto.

Parece distante el día en el que Ricardo Anaya sea citado para declarar ante el Ministerio Público; llamarlo sería un error porque se utilizaría su comparecencia como una presión del Gobierno para sacarlo de la contienda electoral.

El objetivo que se perfila es desplazarlo al tercer lugar una vez que su credibilidad sea erosionada. Nadie lo quiere de mártir y menos a costa del candidato del PRI.

Existen elementos en esta trama contra Ricardo Anaya que indican la participación de la Secretaría de Hacienda en la integración de la investigación sobre lavado de dinero que se imputa al candidato del PAN, PRD y MC.

Es sabido que este tipo de indagatorias se lleva a cabo en la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, de la que José Antonio Meade salió para buscar la presidencia. La reciente filtración en las redes sociales del video de la boda de Manuel Barreiro, el personaje acusado de lavar el dinero de los negocios de Anaya, donde éste baila alegremente, es evidencia de que es intensivo el trabajo de investigación para minar su credibilidad.


Nadie en su sano juicio quiere que Ricardo Anaya acabe en el reclusorio, no cuando menos antes del primero de julio, esto lo sabe él y por eso emplea el ataque a instituciones como el SAT y la PGR, como la mejor forma de defensa a su alcance, en virtud de que ninguno de sus aliados se ha pronunciado en su defensa, no han metido las manos al fuego por él.

Es posible que los ataques contra Ricardo Anaya disminuyan cuando aparezca en el tercer lugar de las encuestas y ese favor, sin desearlo, podrá debérselo en las siguientes semanas a Margarita Zavala que, desde su candidatura independiente, es previsible que busque el voto de los panistas que se sienten desplazados y traicionados por la forma unipersonal en la que Anaya impuso su candidatura,
estableció alianzas, comprometió puestos de elección popular y entregó designaciones plurinominales, como la de Miguel Ángel Mancera, que marginaron a los militantes del PAN.

Diego Fernández de Cevallos, militante del PAN, excandidato a la presidencia y actual asesor de Ricardo Anaya, comentó en entrevista de radio: “Es cierto, si Ricardo no puede superar esta andanada, está perdido. La única forma de evitar que él llegue a la Presidencia, es que se siga generando una percepción de que está involucrado en lavado de dinero y actos de corrupción. Si logramos que supere estas agresiones, él puede llegar lejos, pero si queda la percepción de que es un corrupto, pues no llegará y así es la vida“. (Luis Cárdenas en Noticias MVS, 27 de febrero de 2018)

Para los candidatos en campaña la credibilidad de su discurso es importante y perderla es el principio del fin, por ello es que la característica de la confrontación entre candidatos actual es para desacreditar al adversario y no para contrastar la viabilidad de sus propuestas de gobierno, ello significaría la existencia de un debate político ideológico y esa forma de disputa por el poder en el México actual, está distante.

El próximo primero de julio los mexicanos saldrán a votar por un personaje no por una ideología.
No se debe descartar la presencia de Ricardo Anaya en la boleta electoral, pero cuando llegue ese día la única encuesta que valdrá nos mostrará un voto atomizado con el que va a ganar el candidato con más credibilidad, ya después vendrá la decepción.

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