Ejecutan sentencia a sexoservidor homicida

Tras 14 años de juicio, al fin quedó firme la sentencia de 32 años de cárcel en contra de Fernando Balam Casanova, acusado de asesinar en su domicilio a José Armando Escamilla Bencomo,
robarle su camioneta y otras pertenencias / Su defensa había interpuesto numerosos recursos
Después de largos años de juicio, finalmente quedó firme la sentencia impuesta a un asesino, el caso fue turnado al Juzgado Tercero de Ejecución de Sentencia, a cargo del Licenciado Gener Echeverría Chan, para los fines legales correspondientes.
El sexoservidor Fernando Balam Casanova fue encontrado penalmente responsable de los delitos de homicidio calificado cometido en la persona que en vida respondió al nombre de José Armando Escamilla Bencomo, robo de vehículo automotor y robo, todos ellos denunciados por José Armando de todos los Santos Escamilla Patrón y Beatriz Bencomo Alfaro.
La sentencia data del 8 de julio del año 2005 y dentro de la causa penal 317/2004 del ya desaparecido Juzgado Cuarto Penal, en ese entonces a cargo de la ahora Magistrada Leticia del Socorro Cobá Magaña.
A Fernando Balam Casanova se le impuso la sanción privativa de libertad de 32 años y 8 meses de prisión, toda vez que en fecha 6 de junio del año 2004, aproximadamente a las 21 horas, se encontraba en la calle 52 por 55 del Centro de la ciudad esperando su camión de pasaje que lo llevaría hacia su domicilio, cuando se detuvo a su lado una camioneta de la marca Nissan, tipo X-Terra XE.
Detrás del volante del vehículo de color naranja, modelo 2003, placas YWA-3995, estaba José Armando Escamilla, quien le pregunta donde se ubicaba el parque de San Juan.
El extinto le ofreció llevarlo a su domicilio y en el trayecto lo invitó a tomar unas cervezas en un centro nocturno, pero en el camino pararon en una tienda Oxxo y compraron 2 cervezas, acordando ir a la casa de la víctima, ubicada en la colonia México Norte.
Allí sostuvieron relaciones sexuales y luego Fernando Balam le pidió a José Armando que lo lleve a su casa, pero éste se negó, por lo que, molesto, tomó un objeto de yeso y se lo aventó en la cabeza cuando seguía recostado en la cama y al tratar de reaccionar le siguió pegando hasta causarle la muerte.
Después se dedicó a revisar en el interior, se apoderó de un juego de llaves en las que se encontraban las de la camioneta, un estéreo con sus bocinas, un celular, su cartera con tarjetas bancarias y hasta las chanclas del extinto se llevó para viajar hasta Cancún, donde intentó vender el vehículo, hasta que fue interceptado por elementos de la Policía Judicial, ante el reporte del robo de la unidad.
La defensa del acusado promovió una serie de recursos, hasta que después de 14 años el caso fue turnado al Juzgado Tercero de Ejecución de Sentencia para los fines legales correspondientes.

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