Doble reto del Ejército en Reynosa

Se enfrenta a “fuerzas ocultas” que se escudan con la población civil / Para las Fuerzas Armadas, los carteles representan dos desafíos: proteger a la ciudadanía y distinguir entre civiles y agresores / El lunes termina con 61 ejecutados.

REYNOSA, Tamaulipas, 12 de febrero (SinEmbargo/EFE).- “Uno es el cazado y ellos son los cazadores”, así define el capitán Juan Carlos Sánchez el papel que asumen las Fuerzas Armadas ante los brutales choques con miembros de los carteles de las drogas en la fronteriza Reynosa, una de las ciudades más violentas de México.
A bordo de un Sandcat, un vehículo fuertemente blindado y con un arma de alto poder en el techo, Sánchez realiza, junto a dos compañeros y acompañado por Efe, un patrullaje por algunas de las zonas más conflictivas de este municipio ubicado en de Tamaulipas.
Desde hace unos días, esta ciudad, un importante motor económico por sus maquilas, amanece en relativa calma. Pero antes de esto, enero cerró con una serie de sucesos que recuerdan la peligrosidad que la acompaña desde hace más de una década.
En distintos choques entre fuerzas federales y narcotraficantes, en los que abundan armas de fuego de alto calibre, fallecieron al menos diez personas, entre ellas un militar.
También hubo decenas de los llamados narco-bloqueos, cuando miembros del crimen organizado paralizan calles y avenidas atravesando e incendiando vehículos pesados.
Días después, en un operativo de la Marina perdió la vida el capo Humberto Loiza Méndez, alias “El Betito”, uno de los delincuentes más temidos de la zona y presunto líder del Cartel del Golfo, que controlaba esta plaza, pero con fuerte pugnas internas.
Corrieron ríos de sangre, se dispararon miles de balas. Y aunque la ciudad no se detuvo, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, decidió postergar una visita planeada para la siguiente semana.
“El grueso de la unidad se encuentra siempre trabajando sobre el terreno en áreas urbanas o rurales”, cuenta a Efe el Coronel de Caballería Luis Andrés Gutiérrez, comandante del 19 Regimiento de Caballería Motorizada, en la Octava Zona Militar de Reynosa, donde hay desplegados unos 600 efectivos de esta unidad.
Los recorridos con tropas de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), que se coordinan con las demás instancias públicas en una base de operaciones mixtas, se realizan cada día en distintos turnos, a modo de disuasión o para repeler ataques.
El convoy de hoy se conforma por cuatro vehículos, un oficial y 25 elementos de tropa.
El silencio en el vehículo es sepulcral, y el encargado de controlar el sistema FN Defender no despega la vista de la pantalla en la que observa el exterior y mueve el arma de alto calibre remotamente.
“Es impredecible saber, o deducir, cuándo nos vamos a enfrentar con ellos”, apunta el capitán, que lleva un año y tres meses destacado en esta ciudad y realiza habitualmente patrullajes.
En Reynosa -que junto con el municipio vecino de Río Bravo suma un millón de habitantes-, estos enfrentamientos con los cárteles representan enormes desafíos.
“Es la mayor situación de riesgo, porque ellos sí nos tienen identificados, y prácticamente uno es cazado, y ellos son los cazadores”, remarca el capitán.
La mayor dificultad es proteger a la ciudadanía y distinguir entre civiles y agresores, pues estos últimos se “mimetizan” con la población.

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