Asesinado para robarle 200 pesos

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El joven taxista Edgar Armando González Meneses fue ultimado de un disparo en la cabeza, es decir, con el “tiro de gracia”, con un arma tipo “hechiza”, para robarle apenas 200 pesos, que es lo que llevaba de ganancia al empezar su jornada, la pasada noche del 3 de mayo.
Se presume que las investigaciones en torno al caso van muy avanzadas e inclusive se tienen identificados a los homicidas, al parecer una pareja, y de un momento a otro serán detenidos por las autoridades correspondientes.
Mientras tanto, en las poblaciones de Tixkokob, Cacalchén, Bokobá y Tekantó se observa una fuerte e inusual presencia policíaca, cuyo movimiento incluso generó sorpresa entre los habitantes de los citados municipios, a pesar de que el operativo policíaco se realiza con discreción.
Como se informó en su oportunidad, el pasado 3 de mayo por la noche, el joven Edgar Armando trabajaba como taxista para la plataforma InDriver y se le requirió para realizar un servicio a la población de Tixkokob, precisamente estaba en ese municipio cuando sus familiares se comunicaron con él por última vez.
Posteriormente, conocidos y parientes de Edgar Armando no volvieron a saber nada de él, por lo que reportaron su desaparición ante las autoridades; así transcurrieron días de angustia, hasta que el 9 de mayo fue encontrado su cuerpo sin vida, tirado entre la maleza, a la orilla de la carretera Euán-Ekmul. Un día después fue encontrado su vehículo, en la población de Cacalchén, en un terreno baldío.
Extraoficialmente se supo que el joven Edgar Armando inició su viaja en Mérida y posteriormente trasladaría a una pareja a Tixkokob, pero al llegar a la comisaría de Euán fue amagado con un arma de fuego y obligado a conducir hacia Ekmul, por un tramo solitario de unos 3 kilómetros, que casi es usado exclusivamente por los habitantes de las citadas comisarías.
Ahí, en un camino solitario y lúgubre, Edgar Armando González Meneses fue asaltado por la supuesta pareja, que lo amagó con un arma de fuego tipo “hechiza”, para robarle la ridícula cantidad de 200 pesos.
Sin embargo, al parecer el joven taxista presentó resistencia al asalto, por lo que los delincuentes, sin el más mínimo remordimiento, con alevosía, ventaja y predominación, luego de robarle el dinero lo ejecutaron de un disparo en la cabeza, es decir, con el “tiro de gracia”.

Indignación generalizada

El atroz crimen ha cimbrado a los vecinos de San José Vergel, donde tenía su domicilio el joven taxista, a sus familiares y amigos, así como a los pobladores de Tixkokob, donde fue encontrado el cuerpo, y habitantes de Cacalchén, donde fue abandonado el coche, y ha causado una indignación generalizada en la sociedad yucateca, pues parientes del extinto relataron que Edgar Armando era una persona de bien, un buen muchacho que comprendía lo que era ganarse el dinero con el sudor de su frente y es una verdadera tragedia que haya sido asesinado por personas que sólo buscan una manera fácil y cruel de hacerse de “plata”.
Se presume que los asesinos, tras cometer su atroz crimen, trataron de guardar el cuerpo entre la maleza, monte adentro, y luego se llevaron el vehículo del taxista, junto con sus pertenencias, para regresar a la ciudad de Mérida.
Al vehículo le quitaron las placas para no ser detectados con facilidad y posteriormente trataron de venderlo sin éxito, por lo que lo dejaron abandonado en un terreno baldío de Cacalchén; el coche lo cubrieron con ramas y yerbas, tratando de despistar a las autoridades.
El celular y otras pertenencias de Edgar Armando supuestamente fueron vendidas por los asesinos en una casa de empeños ubicada frente a Plaza Oriente, donde días después se implementó un operativo policíaco en conjunto con autoridades de la PROFECO.
De hecho, dicho operativo se implementó precisamente el 9 de mayo, cuando fue encontrado el cuerpo sin vida de Edgar Armando González, entre el monte, a la orilla de la carretera Euán-Ekmul.
Posteriormente, al no poder vender el coche usado como taxi, los presuntos asesinos condujeron hasta Cacalchén, donde abandonaron el vehículo en un terreno baldío, pero tras una denuncia ciudadana fue recuperado por las autoridades el pasado 10 de mayo; luego la unidad fue trasladada a la Fiscalía de Motul para ser analizada por peritos.
Cabe señalar que habitantes de Cacalchén señalaron que la persona que dejó el vehículo es originaria de Mérida, pero está casado con una mujer originaria de Bokobá y que últimamente lo han visto platicar y tramar con una persona de Tekantó, por lo que se presume que los asesinos conocen a la perfección los poblados donde perpetran sus horrendas fechorías.

Fuente: Por Esto

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