Alarma aumento de suicidios en el Estado

Antonio Kumul Cox, de 32 años de edad, originario de esta localidad, acabó con su existencia por el método del ahorcamiento, alrededor de las 4 de la mañana de hoy domingo.
A tan sólo una semana que Delio Soberanis Ek se suicidara, Cox Kumul tomó también fatal decisión por la misma vía, creando una escena dantesca frente conocido colegio.
Según datos preliminares recabados en el lugar de lo sucedido, el hoy extinto siempre manifestaba su deseo de acabar con su vida e incluso se despedía de sus amigos y familiares, como lo hizo en esta ocasión.
Castor Poot Cox, suegro del difunto, narró que su yerno acudió a su domicilio por la noche del sábado, pero luego de un rato salió al parque, regresó y luego se fue con sus padres, Marcelino Kumul y Elena Cox, para despedirse, para luego regresar con el padre de su mujer.
Añadió que al llegar otra vez abrazó a su pequeño hijo Angel, de 7 años, su compañera sentimental Margarita, de 25, y a su suegra Carmen Iuit Cox, al mismo tiempo que les entregaba a su familia y se despedía de esta última.
Según narraron, cerca de las 4 de la madrugada el extinto salió al patio del domicilio, pero como no estaba ebrio, sus familiares pensaron que simplemente regresó con sus padres.
Posteriormente su cónyuge salió a buscarlo y lo encontró colgado cerca de las 4:15 a.m., en una mata de ciruela, adyacente al terreno del vecino. La noticia corrió como reguero de pólvora entre la población, que no daba crédito a lo acontecido.
Se supo que Kumul Cox tenía alucinaciones, escuchaba voces, gritos y veía gente acechando en su ventana, que lo llamaba. Es por eso que acudió al domicilio de sus suegros con la intención de dormir, “pero el mal le ganó y se mató”, aseguraron.
Trascendió que el extinto era bebedor consuetudinario y adicto a sustancias prohibidas, lo que pudo agravar más su estado depresivo y de ansiedad, condiciones que lo orillaron a tomar la fatal decisión de acabar con su existencia.
Muy alarmante lo suscitado en los últimos días, ya que considerando la densidad poblacional del lugar, es de llamar la atención. Lo ocurrido preocupa a los habitantes, que se manifiestan consternados ante tal acontecimiento.
El suicida deja en la orfandad al pequeño Angel y a su viuda embarazada, Margarita Grimaldi Poot Iuit, quien no da crédito a lo acontecido.

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