En los próximos días, como cada año sucede, veremos de nuevo en Ciudad Silvestre gente que viene de allá lejos con motivo de las celebraciones navideñas.

Veremos paisanos que vienen a convivir con su familias y de paso saludar a la banda que acá dejaron y con quienes seguramente departirán más de una chela.

Ciudad Silvestre será escenario de encuentros y desencuentros familiares y habrá quienes a primera vista denotarán cambios en sus vestimentas, cortes de pelo, adornos y tatuajes en la piel y hasta en su manera de hablar.

No les extrañe ver vatos comprando chelas en los muchos centros de compra que hay aquí; he incluso pagando con dólares traidos expresamente para festejar y no pasar desapaercibidas estas fiestas de fin de año.

Lo triste del asunto, según yo, claro, será ver a muchos vatos alcoholizados y haciendo desmanes no sólo en cantinas y lugares de reunión pública, sino también en las casas de sus padres, esposas o a donde lleguen.

Eso que no hacen allá, porque no les es permitido, lo vendrán a hacer acá en donde sólo buscarán problemas.

Seguramente aumentarán las brocas de cantina, por problemas generados allá. Y las fuerzas del orden no podrán controlarlos porque incluso hasta a ellos les tocará parte de los guamazos y trompones.

Claro que esto no es en general, pues muchos vendrán en buen plan y aprovecharán su estancia para convivir con su familia, arreglar uno que otro asunto pendiente, y comprarle a los Jefecitos algún buen regalo con sus valiosos dólares que hoy valen más que nunca.

Ojala que los aspectos positivos de estas visitas sean más que los negativos. Y tengamos un fin de año tranquilo y de sana convivencia con nuestros paisanos de allá lejos.

Pásala a gusto y disfruta a tu familia, ya que nunca se sabe si volverás a verlos para el próximo año.

Bienvenido Paisano.