Con su permiso pero lo tengo que contar, ya saben acá somos irreverentes

Llega un cabrón alumno en la escuela donde laboro, en la secundaria nocturna, se planta frente a mi y entre él y yo se entabla un

diálogo como este:

–¿Profesor, sabe por qué Chivirico vendió todas la vacas y toros de su rancho?.

–¡No, la neta no sé! ¿A poco ya vendió a todos sus animales el gordito?.

–¡Sí, profe, neta, ya les dio cuello, ya les dio calle!

–¿Y, eso, cómo estuvo, yo no sé nada?

–Pues es que se encabronó un día de estos porque los pinches animales ya no querían comer y les dio cran

–Peluna y cómo estuvo eso de que no querían comer… ¡que vacas y toros más exigentes!

–No, lo que pasó es que les dieron zacate y se negaban a comer, les dieron melaza y tampoco comían, les dieron alimento y nada!

–¡Ah, pues que pesados salieron toritos y vaquitas!

–Nel, profe salieron habladores.

–¿Cómo que habladores, cabrón, estás grifo o me quieres ver la cara de pendejo?

–Neta, neta, profe. Una de las vacas habló y dijo una mamada, por eso Chivirico les dio cuello al parejo

–Ah, esta bueno, cranéame.

–Por Dios, neta. Chivirico les dijo: puta madre, les doy zacate no comen, les doy melaza tampoco, les doy alimento igual, pues que

puta madre quieren comer, coño… y que la pinche vaca rumiando dijo: queremos RAMÓN, pelaná… eso fue lo que dijeron, por eso se

encabronó y vendió por parejo a las putas vacas y a los cornudos toros….