Profesora en problemas
Patricia Arely Burgos Peralta, una profesora de educación secundaria originaria de la ciudad de Ticul, que se enredó tras un préstamo por $79,500, pesos no sólo ha perdido, por abandono de la misma, su plaza laboral sino que corre el riesgo de pisar la cárcel, luego de que el agiotista, René Adrian Guerrero Zaldívar, interpusiera en su contra un juicio ejecutivo mercantil.
Conforme a la información oficial, se expone que la profesora, quien tenía su plaza en la Secundaria Técnica 10 de la población de Teabo, el 2 de marzo de 2009, suscribió con el citado prestamista un pagaré por la cantidad arriba indicada, mismo del que se fijó como fecha de vencimiento el 30 de junio del mismo año, a razón de ocho por ciento de interés mensual
Cumplida la fecha pactada para la devolución del dinero, más los intereses generados, la profesora incumplió ante el agiotista, quien trató de cobrarle por sus propios medios y ante la negativa de la mujer, que de igual manera dejó un caudal de deudas entre sus compañeros de trabajo en la escuela secundaria de Teabo, procedió a demandarla con la asesoría de Jorge Díaz Enríquez.
Enterada de la demanda, la profesora decidió entonces no presentarse más a su centro de trabajo, por lo que las autoridades educativas le levantaron un acta por abandono de trabajo, de tal forma que no sólo ha perdido su plaza laboral, sino que ante la denuncia también se hizo ojo de hormiga, y al parecer ha abandonado el estado, dejando como única propiedad un automóvil de la marca Dodge, modelo Atos 2008, placas ZAB-1212, con número de motor MALAB51H78M207809, mismo que en caso de embargarse por la autoridad no alcanzaría cubrir el montó de la demanda, que incluye la cantidad prestada, los intereses no pagados y hasta el costo del juicio entablado en su contra, lo que habla también de la voracidad del agiotista que quiere exprimirle a la mujer hasta el último centavo y de paso refundirla en la cárcel.
En esta parte del estado, la falta de liquidez obliga a muchas personas a pedir prestado, sea a prestamista particulares, o a cualquier negocio de los muchos que proliferan como hongos tras la lluvia, con el consiguiente riesgo de no poder pagar el capital, mucho menos los intereses y con la gravedad de v perdido también el patrimonio.