Trato de encontrar una explicación al fracaso de algunos precandidatos priístas a la alcaldía de Ciudad Silvestre. Con Rosario Fragoso tengo bien claro, que el mayor lastre fue su esposo, el ex alcalde, Juan Martín Briceño. No sé si la señora lo vaya a intentar otra vez, lo más seguro es que sí lo haga, pues sabemos que su marido, quien realmente está tras ella, es un empedernido jugador y siempre estará dispuesto a poner el resto con tal de ganar, y eso lo comprobaremos en el 2015, si vivimos.
Tan de pronto les dejo esta imagen, con la que pretendo resumir el sentimiento que la señora despertó entre sus posibles electores, y el rechazo que por vía doble -del PRI y de la ciudadanía- recibió: