¿Así? o lo quieren maquillado como a Gual Ayora...

¿Así? o lo quieren maquillado como a Gual Ayora...

En los estertores finales de su gobierno, el peor que han padecido los oxkutzcabenses en años, el alcalde, Juan Martín Briceño no quiere dejar escapar nada y la mejor muestra es el incumplimiento en el pago de aguinaldos a los trabajadores de la Comuna, el reintento de vender espacios en la central de abastos y los cobros obligatorios y condicionados de licencias comerciales,

Este sábado, decenas de empleados de la Comuna se llevaron el chasco de sus vidas, pues al acudir a la tesorería municipal por su sueldo se llevaron la sorpresa de que el pago de la segunda parte del aguinaldo, que por ley debe pagarse en diciembre, en muchos casos se omitió, con el argumento de que esa prestación, por un supuesto acuerdo de cabildo, sólo se haría efectiva a los trabajadores con menores sueldos, de modo que personal de mandos medios de la Comuna, como supervisores, jefes de brigada, incluso choferes, se quedaron si esa gratificación.

Rumiando su “mala suerte” a los trabajadores afectados no les quedó de otra que proferir insultos contra la autoridad representada por el alcalde Juan Martín Briceño, quien hasta la semana anterior andaba de turista en los Estados Unidos de América, en companía de achichincles como Francisco Trujeque y Paulo Tejero.

Y es que el alcalde, quizá para ahorrar dinero o bien para incrementar los ingresos, no sólo limita las prestaciones de ley a los empleados de la Comuna, sino que también ha vuelto a la carga en su pretensión de vender espacios en la nave principal de la central de abastos “Solidaridad”.

Según reportan locatarios de ese sitio, tras fracasar en intentos anteriores, ahora el primer edil no incluye en la cuenta a los propietarios de puestos de venta de comida u otros productos, de tal suerte que ha fijado su objetivo en la mencionada nave, que rematada al mejor postor seguro encontrará compradores, sobre todo en los comerciantes foráneos, que serían los primeros y los mejor dispuestos a pagar la cantidad que el alcalde fije por los espacios en ese centro de abasto.

En caso de consumarse la venta, sueño dorado de Martín Briceño, el patrimonio de los citricultores, para quienes se construyó la central, pasaría a manos de particulares.

En ese mismo tenor, a cuatro meses de dejar el poder, una de las últimas travesuras del alcalde es cobrar de nuevo las licencias municipales, tal y como reportan comerciantes del centro de la comunidad.

Con oficios, que pretenden ser intimidatorios, invocando leyes municipales y con un plazo límite de 15 días, muchos de los 400 comerciantes de la comunidad reciben llamados de la autoridad para pagar sus licencias, que de paso sirven a la alcaldía para cobrar a la vez impuestos como el predial, pues uno de los requisitos obligatorios para renovar las licencias es que la propiedad donde se encuentre el negocio esté libre de gravamen alguno.

En caso de concretarse la pretensión del alcalde, los comerciantes se preguntan si el próximo ayuntamiento, en funciones a partir de julio próximo, también les cobrará sus licencias, o bien el alcalde Martín Briceño dejará en las arcas municipales lo que logre recaudar en lo que le queda de su gobierno