¿Es posible conquistar el paladar de la gente elaborando comida italiana, en una comunidad donde la oferta culinaria es amplia a raíz del fenómeno migratorio hacia los Estados Unidos de América? Es lo que se plantea un migrante de esta Huerta del Estado, quien luego de 21 años en el vecino país del norte, y con amplia experiencia en restaurantes de San Francisco, California, ha regresado para establecerse definitivamente en esta comunidad, y con recursos propios abrió un restaurante, único en todo el sur del estado, donde ofrece un menú de platillos italianos, además de hamburguesas y tacos, con un toque distinto a los que se ofertan en el mercado local.
Para Miguel Pacheco Ávila, mejor conocido como “Chico Porax”, propietario de ese restaurante, al que ha dado por llamar simplemente como “La Cocina”, la respuesta es: “sí se puede; sí en tu menú incluyes productos frescos y los ingredientes adecuados para brindar a los clientes, sabor y calidad, que los dejen satisfechos”.
Ante un público consumidor, al que se oferta comida, “americana”, china, tailandesa, mexicana, toda clase de pizzas, hamburguesas y tacos de los más variados, además de antojitos regionales y de otras partes del país, no es fácil conquistar el paladar de los más exigentes y pese a ello, a menos de dos semana de su apertura, el pequeño restaurante de especialidades italianas de Pacheco Ávila encuentra satisfactoria respuesta en la gente, tanto que los 20 lugares que ofrece a veces no se dan abasto para atender a los clientes, en un sitio que ofrece especialidades como brucchetta, pizzetta margarita, rigatoni con salchica, spaguetti primavera, alfredo, y un platillo cuyo nombre suena a albur: penne con pollo, el más solicitado por los clientes, que dejan escapar hasta una sonrisa de pena o pícara al ordenarlo.
Y es que la crisis económica que en 2009 golpeó fuerte a la economía de las tierras del Tío Sam, lejos de representar un duro golpe para el peculio personal y el futuro de Pacheco Ávila, quien inició como lavaplatos en 1989 en el Ana’s Kitchen de San Francisco, fue la oportunidad perfecta, pues en su último viaje de regreso a esta tierra, hace seis meses, decidió tomarse un “break” y en ello estaba cuando se dieron las condiciones para rentar un local en el mercado 20 de noviembre, instalar ahí el restaurante y hacer realidad el sueño americano… ¡en México!.
“Es difícil, todos los que hemos pasado varias temporadas en los Estados Unidos, nos acostumbramos al ritmo de vida de ahí, y sobre todo al dinero que ganamos para sostener a nuestras familiar acá. Para mi regresar a Oxkutzcab fue algo duro, porque uno quiere prolongar su estancia en el norte lo más que se pueda, pero la crisis cerró oportunidades o redujo ganancias, de modo que regresé para acá con mis ahorros y, por suerte se presentó esta oportunidad de abrir el restaurante y acá estamos”, dice en entrevista el migrante, mientras se preparaba para una jornada de trabajo que inicia desde las 8 de la mañana cuando acude junto al restaurante con su “preparador”, Pascual Fajardo Góngora, otro migrante igual que él.
“Abrimos formalmente de 6 de la tarde a 10.30 de la noche, pero el jale empieza desde temprano, cuando acudimos a pre-elaborar las pastas y preparar parte de los componentes de los platillos que ofrecemos. Lo tenemos que hacer así porque sino luego nos gana la gente”, dice el ahora microempresario, quien llegó a ser chef en San Francisco y trabajó en lugares como Luna Park y Florio, este último especializado en gastronomía italiana y francesa.
El pequeño restaurante se llena de movimiento a partir de las tarde-noche y es curioso observar que en determinados momentos, de las seis personas que ahi laboran, incluyendo al propietario, cinco se dirigen entre si con palabras salpicadas de inglés, la razón: todos ellos, en algún momento de sus vidas, pasaron una o varias temporada en “gabacholandia” y “mastican” ese idioma.
Miguel cuenta que de las personas que trabajan con él, a excepción de una de las dos meseras, todas coincidieron con él en el área de la Bahía, en San Francisco y la forma y la familiaridad con la que trabajan, así como el buen equipo que han formado, es al “estilo gabacho”.
“Los gringos son muy organizados, no dejan nada al azar y nosotros tratamos de repetir esa fórmula acá porque da buenos resultados, además los yucas somos, sin presumir, muy buenos para la cocina, allá en el norte la mano de obra yucateca la aprecian los gringos; aunque los yucatecos tenemos un defecto ya que a veces el éxito se nos sube a la cabeza y no hay nada peor que un yucateco engreído tratando a otro yuca”, dice sobre su experiencia en el vecino país.
Explica que para elaborar la comida italiana algunos ingredientes provienen de los Estados Unidos de América, otros los adquiere en el mercado local o en la ciudad de Mérida y los demás los elabora el mismo en base a su experiencia personal.
“Nosotros tratamos de ofrecer algo nuevo y todas las pastas las servimos con un pan especialmente preparado que se llama focacia, y cuya receta di a un panadero local para su elaboración; ese mismo pan sirve para preparar la especialidad de la casa, la burguer Miguel, una hamburguesa que se sirve con cebolla rostizada, tomate, lechuga, queso, carne de res y una ensalada especial de papa”, narra.
Así, pues, los oxkutzcabenses, afortunados al tener una amplia oferta de platillos del pais, y de fuera de este, con “La Cocina” ya tienen otro motivo más para darle gusto al paladar… y Miguel Pacheco Ávila, una razón para decir que el sueño americano no sólo se puede lograr en los Estados Unidos de América, sino también en esta Huerta del Estado.


Miguel Pacheco Ávila en plena labor, captado mientras preparaba 4 pastas distintas en su restaurante de comida italiana en Oxkutzcab, Abajo otra toma, en la que aparece Rudy Suárez.