Mario Antonio Villafaña Góngora, regidor multidenunciado por enriquecimiento ilícito, tranza hasta no más, con casa nueva en Kanasín al amparo del poder público, beneficios a sus terrenos con dineros de los oxkutzkabenses, venta de material pétreo y hasta por su doblez política, porque aún estando oficialmente en las filas del PAN llegó a ser regidor por el PRI, figura de nuevo en el candelero, esta vez porque luego de embriagarse en el bar Manolo’s, ubicado a dos cuadras del palacio municipal,  le salió lo machín y armó tremendo escándalo en el interior del local y se retiró sin pagar la cuenta, recibiendo ayuda del secretario municipal y protección policiaca para huir, luego de agredir física y verbalmente a los encargados del sitio.

Villafaña Góngora, acudió a “empedarse” en compañía de Orlando Lara, supervisor de obras de la Comuna y consuegro del  alcalde Juan José Martín Briceño,  así como de un empleado del Ayuntamiento de apellido Chulim, mejor conocido como “Chita Enrredos” y antes de retirarse se negó a pagar una cuenta de 150 pesos, motivo por el cual fue encarado por los encargados del bar, a quienes agredió, incluso a uno de ellos le tiró el celular al piso,  al grito de “chinguen a su madre a mi no me pueden hacer nada soy regidor”.

Tras negarse a pagar su consumo, el “ejemplar” funcionario  salió a la calle donde ya lo esperaba  a bordo de su vehículo, un Nissan, tipo Platina, color blanco, el secretario municipal, Francisco “Chimois” Trujeque Várguez, quien lo ayudaría a darse a la fuga,  hecho no ajeno al propio secretario, de quien publicamos, al principio de la presente administración, que en una ocasión cometió similar acto de vandalismo en el interior de un centro nocturno en esta localidad.

Para huir del sitio, Villafaña Góngora recibió asimismo ayuda de la Policía Municipal, cuyo director es Carlos Xiu Montero, pues dos patrullas con numerosos agentes cerraron la calle donde se encuentra el antro, para que el ebrio y prepotente “servidor público”, a quien le salió lo cobarde y dejó tirados a sus compañeros de parranda, emprendiera la graciosa huida con ayuda del secretario municipal. Incluso los agentes llegaron al grado de rodear al funcionario para que los vecinos no se percataran de su identidad, aunque ya demasiado tarde, pues el “borlote” que armó el sujeto fue de tal magnitud que no hubo vecino del sector que no se enterara.

Antes de fugarse, el dipsómano funcionario jaloneó de los brazos y el pelo a una de las mujeres del tugurio y agredió físicamente al encargado, a quien le tiraría de sus manos un celular, que fue a dar a un charco de agua, en uno de tantos baches que hay en la calle y cuya responsabilidad para reparar es curiosamente del propio regidor.

Vecinos del sector, testigos del episodio, al percatarse de la presencia del secretario municipal le reclamaron por el proceder de Villafaña Góngora  y le dijeron que era vergonzosa y denigrante su actitud, al tiempo que le recordaron que el concejal es un adicto a las bebidas alcohólicas y que no es la primera vez que acude a ese antro a embriagarse  y hacerse de compañía femenina, pues en el sitio trabajan “ficheras”.

Ante la avalancha de reclamos y afirmaciones, el secretario les indicó que sancionarían al regidor y los invitó a pasar a la presidencia municipal a poner la queja correspondiente, “para que lo sepa Don Juan, (así se dirige con reverencias al alcalde Martín Briceño) y decida qué hacer con él”.

En su apuro por huir, el  briago funcionario dejó en el sitio un vehículo de su propiedad, mismo que fue custodiado por elementos policíacos, quienes comentaban entre sí que ya estaban hartos de los “desmadres” de Villafaña Góngora, dado que no es la primera vez que acuden policías municipales a su “rescate”, pues el funcionario es fanático de este tipo de desmanes. El vehículo, que por cierto estaba mal estacionado e impedía la entrada a la cochera de un vecino del lugar,  fue retirado del sitio por Wilberth  Solìs, un empleado de la Comuna.

Mario Antonio Villafaña Góngora, apenas en septiembre pasado, agredió verbalmente a Imelda González Colli, cuyo único pecado fue pedirle que cumpliera como autoridad. Y fue objeto de insultos por parte del  regidor, en el mismo palacio municipal, a donde la mujer había acudido a reclamar a las autoridades su poca consideración al dejar que crezcan los baches por la comunidad.

Villafaña Góngora, quien se encontraba ebrio al momento de agredir verbalmente a la mujer, se enojó porque ésta le dijo que tiene todo el derecho a emborracharse, pero que de igual modo tiene la obligación de cumplirle a la ciudadanía y le manifestó su inconformidad por lo baches en la calle 55 con 42 y 44, camino al jardín de niños Claudio Cortez Castro, cuya directora había solicitado asimismo al Ayuntamiento la reparación de la calle

González Collí, sin embargo, no pudo terminar de explicar su queja ante el regidor, quien montó en cólera diciendo que podía emborracharse cuando quiera y le indicó a la dama que “puedes ir a chingar a tu madre, no se va a reparar ninguna puta calle, pues no hay dinero”.  

Ante los insultos y mala educación del regidor, la mujer pidió a una secretaria que se llamara a la policía y con toda desfachatez Villafaña Góngora dijo que no le está faltando el respeto a nadie.  Después le indico que no le tiene miedo a nadie “y si quieres vas a decirle a los reporteros; para mi los reporteros valen madre, no les tengo miedo, acá en el Palacio nosotros mandamos y nadie nos va a venir a decir que vamos a hacer, y vas y chingas a tu madre”.

Villafaña Góngora y el secretario Trujeque Várguez no son los únicos en protagonizar  este tipo de espectáculos, pues el propio alcalde, en una cantina ubicada a veinte metros de la estación de autobuses se ha subió en una de las mesas para cantar “El Rey”, además en un bar ubicado en calle 54 con 49 y 51, en febrero de este año, tras embriagarse y rumbo a su casa, escoltado por su séquito de lambiscones, entre ellos el regidor de Obras Públicas, el secretario de la Comuna y el tesorero municipal, Paulo César Tejero Mena, alias “Ratoncito”, descontó a un teporocho que se encontraba en la calle, frente a su casa .

En la fila de enfrente, de izquierda a derecha, el alcalde, Juan Martín Briceño, el secretario municipal, Francisco “Chismois” Trujeque y el regidor de Obras Pùblicas, Mario Villafaña, los tres repudiados por la ciudadanía por sus abusos de poder y desmanes cuando alcoholizados hacen de las suyas, deberían de fusilarlos.

Creador y administrador del blog. Periodista por accidente. Apasionado de las TIC’s y de los gadgets.Profesor de enseñanza secundaria (porque de algo tengo que comer). Creo que la democracia se puede y debe construir, incluso, picando piedra, poco a poco y en este espacio pretendemos contribuir a ello

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