Enojado porque ni siquiera pudo abrir la portezuela de su camioneta para bajar a desayunar en el mercado 20 de noviembre, debido a que estacionó el vehículo en un sitio donde por lo general se aparcan motocicletas, el alcalde Juan José Martín Briceño tuvo una vez más otra de sus ya célebres y típicas reacciones estúpidas: ordenó decomisare las motos inventando para ello que se encontraban estacionadas en lugar prohibido.
Las motocicletas alrededor de 15, fueron retiradas de inmediato por un grupo de agentes de la policía municipal
Según testigos del incidente el alcalde, junto con unos de sus incondicionales, Alejandro Interián Cámara, alias “Pucha”, llegó al mercado por el costado oriente –calle 50 frente al templo católico dedicado a San Francisco de Asís- y debido a que no pudo bajar de su vehículo “a gusto” lo primero que hizo fue tomar sus celular, marcar a la comandancia y enseguida hicieron acto de presencia agentes policiaco, quienes a bordo de sus camionetas procedieron a retirar las motos, ante las quejas de algunos de los propietarios de las mismas.
A los motociclistas, que atónitos observaron cómo se llevaban sus vehículos se les indicó que para liberarlos tendrían que pagar una multa, pues el alcalde rápidamente se inventó que estaban estacionados en lugar prohibido.
Lo curioso, asimismo es que el propio alcalde, desde el inicio de su administración estaciona su camioneta en lugar prohibido, (franja amarilla, frente al palacio municipal), aunque ya luego, para disimular su prepotencia y desprecio por la ley, ordenó pintar una franja blanca, justo para que pudiera aparcar su vehículo frente a la comuna, aunque es por demás obvia la ilegalidad.
La medida arbitraria fue duramente criticada por quienes presenciaron la enésima actuación ilegal del alcalde Martín Briceño, quien ya tiene por “deporte” el burlarse de la ciudadanía, como por ejemplo cuando ordenó habilitar como depósito de gasolina (auténtica bomba de tiempo que ojalá estalle cuando esté él solito en la zona) un cuarto adyacente a la entrada del patio de maniobras de la Dirección de Policía y Tránsito, junto a las escuela preparatoria Oxkutzcab, cuyos directivos tampoco han querido manifestar su temor, ante el miedo que les inspira el primer edil, el peor alcalde que ha tenido por mucho tiempo esta Huerta del Estado.