Una riña entre compañeros de parranda acabó la tarde de este viernes en un pleito que dejó como saldo dos heridos, uno de ellos con arma de fuego, y saca a relucir la nula vigilancia policiaca en la colindancia de la colonia Esperanza y el barrio de la Mejorada
Conforme a los datos recabados, se expone que el herido responde al nombre de Ismael Mis, de aproximadamente 35 años de edad y que el ataque ocurrió en la confluencia de las calles 43 con 40 del barrio de la Mejorada, alrededor de las cinco de la tarde.
Testigos del suceso refieren que la disputa entre Mis y su agresor, no identificado, inició en la central de abastos, donde ambos laboran como cargadores de frutas. Los dos habían ingerido bebidas embriagantes, tiempo antes del pleito.
Según los testigos, Ismael Mis venía conduciendo un triciclo de carga, huyendo de su agresor, quien se transportaba en una motoneta. Al llegar al cruce ya citado, ambos vehículos chocaron por alcance, para después loarse a golpes otra vez
Ismael Mis en el pleito usó como arma una tabla, en tanto que su oponente recurría a los puños; esté último, al ver que llevaba las de perder sacó entonces una pistola y disparó a quemarropa sobre su víctima, hiriéndola en el costado izquierdo, a la altura de la cintura.
Tras la agresión con el arma de fuego, el sujeto abordó su moto y se dio a la fuga. Los testigos refieren que el “pistolero”, es una persona de tez morena y usa el cabello largo.
La víctima recibió las primeras atenciones en el Hospital del IMSS- Oportunidades de esta cabecera y posteriormente, debido a la gravedad la lesión, se le trasladado en el hospital H´Oran de Merida.
Hasta ya entrada la noche de este viernes, elementos de la Secretaria de Seguridad Pública y la Policía Judicial del Estado se daban a la tarea de buscar al agresor, particularmente por la zona de la Esperanza y la Mejorada
Los testigos aseguran que escucharon varios disparos, pero hasta donde se tiene información el agresor continuo prófugo de la justicia.
Vecinos del sector comentaron al reportero que la zona es muy peligrosa, particularmente por la noche, debido a que numerosos vándalos hacen de las suyas y patentizan sus rivalidad por las calles del rumbo.
Refieren que los pandilleros operan particularmente en la colonia Esperanza, la más poblada de la comunidad, misma en donde la abundancia de grandes lotes baldíos o de terrenos de cultivo la hacen la guarida ideal de esta gavilla de malvivientes, quienes se burlan de la policía, escabulléndose tras sus fechorías por los terrenos deshabitados del sector.
Indican que constantemente arman riñas en la via publica, asaltan a los transeúntes, roban en los predios y lapidan casas.