El crimen despiadado, la venganza a diestra y siniestra, la constante violación a los ordenamientos legales y la cada vez más apática participación de la ciudadanía en general están sentando sus reales en Oxkutzcab, ya conocida mejor como Ciudad Silvestre.
Cotidianamente las actividades de la sociedad en su conjunto marchan, aparentemente de manera normal. Los comercios abren sus puertas como cada día; los chamacos acuden a las aulas escolares en donde sus maestros les esperan con sus renovadas clases; y las autoridades municipales, también aparentemente, desarrollan sus tareas como todos los días.
En Ciudad Silvestre no pasa nada, hasta que de pronto un hecho violento nos despierta la conciencia y nos hace lamentarnos de actos tan tristes como la muerte de cualquier ser humano.
La noticia corre como reguero de polvora y el marcado, los cafés y las cantinas tienen el tema perfecto para discutir y comentar, echándole la culpa a todo mundo, menos a uno mismo que apáticamente vemos pasar los acontecimientos sin hacer absolutamente nada la respecto.
“Un wey mato a otro allá por la avenida de las naranjas…” dice un triciclero, quien como juglar narra las noticias de pasajero en pasajero. Con sus comentarios los pone al tanto de los hechos y al mismo tiempo da cuenta de que a esas horas del día ya lleva por lo menos tre caguamas entre pecho y espalda.
Los taxistas, en sus respectivos sitios, comentan el sangriento evento y recuerdan que al menos conocen a uno de los participantes. “Esta bien que la hayan partido la madre…”, dice uno, y argumenta que… “ya debía muchas el wey junto con su banda”
En Ciudad Silvestre la gente muere de manera natural y no pasa nada.
Y cuando muere como víctima de un acontecimiento violento ¿porqué denería ser ddiferente? Tampoco pasa nada.
Las familias involucradas se debatirán entre la angustia y la pena social en la que estarán envueltos durante una buena temporada. Y las autoridades municipales y estatales darán cuenta de que su trabajo se está realizando como todos los días; para que al cabo de unos meses vuelvan a movilizarse tras el posible asesinato de un ser humano más.
Prostitución, delincuencia, drogadicción, vandalismo, alcoholismo, homicildio, suicidio, son fenómenos que empiezan a verse como algo “normal” en Ciudad Silvestre.
Y la pregunta a estas alturas sería: ¿qué están haciendo las autoridades municipales para coadyuvar a su sociedad y ciudadanía a reslover tales problemas? Espero que tengan buenas respuestas, porque si no las tienen… ¿qué carajos hacen en sus puestos públicos, cobrando un salario que no merecen?
Y lo más gacho: ¿qué está haciendo la ciudadanía para exigir que sus empleados se pongan verdaderamente a trabajar?

Hagan algo ahora ó nunca.