Al alcalde Juan Martín Briceño se le conoce en la población “como el ladrón más hábil del Ayuntamiento, pues aprovecha cualquier situación para llevarse el dinero a su bolsillo”, dice Freddy Domínguez Aké, ex candidato a alcalde.
—Siempre deja evidencia; en este caso él solo se acusó de vender la fruta que le regalaron los citricultores para la Feria de la Naranja.
—Cuando se sintió descubierto, de inmediato aclaró que los recursos eran para comprar despensas para la gente humilde.
—Esta acción no es justificable, ya que la Comuna cuenta con recursos estatales y federales para tal fin; sólo resta esperar cuándo va a distribuir los víveres y a quiénes.
Anteayer, en la Primera Expo Estatal del Emigrante, el edil dijo: “Me da asco ese pensamiento. No se vale este tipo de críticas tontas”, ante los rumores de que vendió los cítricos.
Admitió que vendió 50 ton de naranja a la Juguera de Akil, el pago salió a nombre de Beatriz Rivera y con el dinero se compró despensas.
Al respecto, Domínguez Aké dice que los productores piensan que, como cada año al término de la Feria, las autoridades municipales donan la fruta a las instituciones de beneficencia social, pero se llevaron la sorpresa de que el alcalde vendió la fruta a la Juguera de Akil.
—Hay un propósito muy poco claro porque el pago salió a nombre de Beatriz Rivera Huitzil, su secretaria de confianza. ¿Cuál era su intención al usar el nombre de su secretaria? —Aunque al alcalde le parezcan críticas tontas y le dé asco, se trata de anomalías que salen a la luz pública