Resulta que hoy salgo a la puerta de la casa donde vivo -no digo mi casa, porque no es mía- y veo en el piso una postal navideña. La levanto. La leo una, dos veces, y al final aprecio: “Les desean hoy y siempre sus amigos” Sr. Ramón Interián Cámara y Sra. Nidia B. Puerto de Interián y familia.
Maaaaaare, lindos, soy afortunado. Moncho y Bony se acordaron de mí. Gracias por el detalle. Sí, tengo la fortuna -repito la inmensa fortuna- de ver, mejor dicho leer, cuánto nos quieren, a mi familia y a mi, ésta pareja.
Gran detalle. Sí, gran detalle. Fíjense que Ramón Enrique y Nidia Beatriz, se tomaron la molestia de acordarse que existo, cosa que agradezco a Dios, yo tan insignificante. Se tomaron la molestia de desearme Feliz Navidad y que la alegría de las fiestas decembrinas se repita todo el año en mi hogar. ¡Que lindos son! Gracias Ramón, gracias Bony.
Pero, que va. Es obvio que todo lo anterior lo digo con sarcasmo. Putisisima madre. Los políticos, casi la mayoría, me cagan. Solo velan por sus intereses y creen que todos somos pendejos e “indiorantes”.
No mamen. La postal que me enviaron me cae que no… Es un detalle, cierto, pero no está exento de falsedad. No se vale, coño. Me recuerda a los políticos que hacen hasta novenas a toda clase de santos para llevar a gente a su casa y sumarla a su causa. ¡No mamen! ¡No mamen!
Vaya, soy canalla. Ya Juan Martín, antes de ser alcalde, hasta alguna vez tomó los tragos con mi banda de cuates y no saludaba a todos. Ahora que es “autoridá”, no mames, se siente la gran “riata”-aunque creo que es rata- y muestra lo que es realmente.
¿Pasará lo mismo com Moncho y Bony, si el primero cumple su deseo de ser alcalde? Me siento a esperar, pero creo que si Moncho llega ser presi lo primero que me va a retirar es el saludo (francamente me importaría, yo soy yo, y no me parezco a “nadien”).