Alrededor del cinco por ciento de oxkutzcabenses que viven y trabajan en los Estados Unidos de América, estarán de regreso a Ciudad Silvestre para las fiestas de fin de año, debido en gran parte a las dificultades para regresar a esa nación del norte y a la recesión económica que se vive en ese país, que provoca en ellos el temor de perder sus empleos al abandonar la Unión Americana.
Oxkutzcabenses que radican en el área de la Bahía de San Francisco y en diversos puntos de Oregón, en la frontera con Canadá, prefieren quedarse en los Estados Unidos de América, aún cuando por ejemplo ven reducidas sus percepciones, debido lo difícil de cruzar nuevamente la frontera, acción que en algunos casos llega a costar hasta 3,000 dólares.
De 10 mil oxkutzcabenses que se encuentran radicando en la Unión Americana, a la fecha han regresado 5 de cada 100, contrario a lo que ocurría en años anteriores, cuando gran cantidad de ciudadanos de esta comunidad regresaban a México para la Navidad y el Año Nuevo.
A la par con esto, las remesas que envían los braceros se reducen paulatinamente, en algunos casos hasta en un 50 por ciento, según se reporta en las casa de envío de dinero que operan en la ciudad
A los inmigrantes que regresan a Ciudad Silvestre, entrevistado al respecto, el ex alcalde, Héctor López Contreras, les aconseja que, en caso de no regresar a la Unión Americana, lo mejor es, comprarse una parcela para trabajar la agricultura, o invertir en un negocio propio, en vez de gastarlo en cosas sin provecho o que no valgan poco la pena.
“Sabemos que cuando emigran, para poder pagar el cruce a los Estados Unidos muchos paisanos tienen que endeudarse para pagar los $30,000 pesos que piden los polleros, eso implica un dinero extra en caso de regresar y como están las cosas lo mejor es gastar ese dinero en beneficio de sus familias o la obtención de un patrimonio”, dice López Contreras.
Aunque diciembre es el mes en el que tradicionalmente regresan a Ciudad Silvestre muchos inmigrantes, también hay arribazón de estos para enero, Semana Santa o agosto. Como fuera, estos períodos son la oportunidad para el reencuentro de familias enteras, pues se da el caso de inmigrantes que partieron al vecino país y paulatinamente se han llevado, primero a la esposa, y luego a los hijos.
Pese a que son pocos los que han regresado para estas fechas, Ciudad Silvestre, en esta época ,es escenario de reencuentros familiares.
Lo más común para estas fechas es el arribo a la comunidad de personas, principalmente hombres, que cambios en su forma de vestir, en el corte de cabello, o con adornos y tatuajes en el cuerpo; vaya hasta la manera de hablar de esta gente es muy peculiar, pues muchos regresan olvidándose de sus raíces, aunque su hablar sea una mezcla de maya, español e inglés.
La presencia de los inmigrantes, aunque reducida, es notoria en los eventos masivos, como las citas deportivas en la comunidad, o en cantinas, bares, agencias de cerveza, restaurantes y antros que funcionan en la ciudad, donde pagan con dólares traídos expresamente para festejar y no pasar desapercibidos en esta Navidad y Año Nuevo.
Sin embargo, la otra cara de la moneda es que muchos de éstos, ya alcoholizados, serán protagonistas de desmanes en esos lugares, como ha ocurrido en la sede de la Feria de la Naranja, donde inmigrantes que se encuentran con quienes tuvieron viejas rencillas han provocado pleitos.
Asimismo, varios de los inmigrantes seguro protagonizarán episodios de desencuentro con la policía municipal, pues lo habitual es que lo que no les es permitido en la Unión Americana, por ejemplo violar las leyes de tránsito, campantemente lo harán acá, lo que originará problemas.
Por supuesto no hay que dejar de mencionar que esto no es generalidad, pues muchos vendrán en buen plan y durante su estancia en la localidad convivirán con su familia, arreglarán pendientes y comprarán regalos a diestra y siniestra