Cuando me ha tocado viajar en autobús urbano, en efecto, sube toda clase de fauna urbana: payasos, vendedores de cualquier chingadera, limosneros, predicadores, etc.
Ante ello muchos concesionarios del transporte pùblico ponen en marcha medidas para evitar que esto suceda. Incluso le prohiben a sus choferes que le den acceso a la unidad a este tipo de gente.
Lo chingón es que para hacerlo recurren a todo tipo de artimañas como esta, la de la foto.