Tecnología de punta: un pedazo de cartón y una pluma para tomar lecturas

Cuando uno ve en la televisión los anuncios en los que se resalta la labor de una entidad paraestatal o la de los políticos, generalmente entra la duda sobre las bondades que anuncian u ofrecen y este es el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que repite y repite que es “una empresa de clase mundial”, pero irónicamente no tienen sus empleados, al menos los que laboran acá en Oxkutzcab, ni siquiera las herramientas para llevar a cabo con prontitud y eficiencia la toma de las lecturas en los medidores que la empresa gubernamental tiene en predios particulares y comercios.
Con un simple pedazo de cartón y una pluma, sorprendimos a un empleado de la paraestatal, cuando registraba las lecturas de los medidores en predios comerciales ubicados en la calle 49 con 50 y 52.
El lecturista, de quien ya se habían recibido reportes por su forma tan original y curiosa de consignar los datos que arrojan los medidores, por lo que ya lo andábamos buscando, cuando se percató de que se le tomaban fotos, terminó su labor -justo en ese momento revisaba el medidor de conocida ferrotlapalería del centro de la comunidad-, para caminar apresuradamente sobre la calle 49, rumbo al oriente, el reportero ya no lo siguió pues había obtenido la evidencia fotográfica respectiva.
En esta localidad se tienen reiterados reportes de facturas de electricidad que alcanzan precios estratósfericos y por los que reclamar es algo inútil, pues para los empleados de la paraestatal es energía que se consumió y no queda más remedio que pagarla.
Incluso se han presentado caso de lecturas mal registradas, como la que se levantó en conocido comercio de telas del mercado 20 de noviembre, cuya factura consignaba un consumo que aún pasado el tiempo, tras una revisión que el dueño hizo de su medidor, no llegaba al impreso en la factura, lo que lisa y llanamente indicaba una equivocación de quien efectuó la lectura y un robo en despoblado por parte de la CFE.
Así las cosas, lecturas mal registradas, la singular forma de tomarlas, y el vil robo ya consignado en el párrafo anterior, obligan a los usuarios a estar al pendientes de sus facturas de energía eléctrica, y si es posible tomar por bueno el consejo de estar al al tanto de las lecturas, no vaya ser que resulten sorprendidos con su próximo recibo de energía ele?trica.