La CFE, una empresa de clase mundial
Ya en una ocasión publicamos un post sobre la Comisión Federal de Electricidad que titulé: “Tecnología de punta: un pedazo de cartón y una pluma para tomar lecturas”.
Ahora de nueva cuenta volvemos a la carga contra estos pendejos que nos expolian cada bimestre con las facturas de energía eléctrica más y más caras. La historia, en breve, es la siguiente:
Resulta que llegó a mi casa un recibo por $3,154. Como no pudimos juntar la lana para pagarlp llegó también el tiempo que no tenían que cortar el servicio y ¿quien creen que llegó a cortar la luz?, pues el mismo chango a quien una vez fotografié cuando con cartón y pluma tomaba lecturas en el centro de Ciudad Silvestre.
El caso es que finalmente -de algo sirven las influencias, jejeje- el tipo se fue sin cortar la energía eléctrica, con la promesa de que en menos de 48 horas se pagaría la factura.
Prestando incluso dinero para ir a pagar el recibo que llegó a Tekax y lo de siempre: cola de espera y luego se cae el sistema, por lo que la cajera dijo que teníamos la opcíón de pagar en el cajero automático, al que me dirijí rápido, con la desagradable sorpresa de que efectivamente la maldita máquina procesó la información y recibió mi pago, pero no me expidió el recibo, ni mucho menos el cambio, por lo que fuí de inmediato para reportarlo con la cajera, y regresar a dónde la máquina.
Lo chistoso fue que al no responder la máquina, una mano -humana por supuesto- ante mi sorpresa salió por la parte de arriba del cajero y me extendió el recibo, al tiempo que una voz me preguntaba cuánto de cambio me debía el pendejo aparato, para indicarme que regresara al interior de la oficina de cobro para que me lo dieran.
¡Puf!, no digo más sobre la CFE, una empresa de clase mundial. Por cierto la foto de cuando la mano me dejó el recibo es esta:
