La otra historia: ¿Moctezuma, puñal?
Si Calígula se chingaba a sus hermanas y las prostituía, nombró a su caballo cónsul de su gobierno y sacerdote. Si otros romanos se tiraban a mujeres, hombres o quimeras, incluso a sus madres, no dudaría que a éstos cabrones se les hiciera “agua la canoa”. Lo que si veo risible es que un pelana con “15 pruebas” venga a decirnos que tiene el hilo negro y el lado oscuro de la historia mexicana.
Lo anterior viene a cuento porque la historia puede tener interpretaciones diferentes y crea cierta controversia, especialmente cuando se habla de una figura conocida, comoe l emperador azteca, Moctezuma. En el periódico La Jornada, Julio Hernández en su columna Astuillero comenta lo siguiente:
El jefe de la sección consular de la embajada de México en República Dominicana (cónsul de carrera, en tránsito hacia Filadelfia), José Luis Basulto Ortega, ha escrito una novela histórica, Cuiloni: historia de una lágrima, en la que establece que “el Imperio de México fue un obsequio de Moctezuma a Hernán Cortés como parte del cortejo amoroso que tuvieron”. Basulto, quien fue subdirector del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, asegura contar con “quince pruebas documentales que demuestran la relación homosexual de ambos” y hace que uno de los personajes de su novela, Gerónimo Aguilar, conversando con la Malinche, llegue a decir que “México se perdió por una loca”. El autor de esa obra ha sido diplomático durante 30 años y asegura que su provocativa interpretación histórica proviene de la lectura de mexicanistas casi olvidados y de varios códices antiguos “censurados”. Basulto envió algunas de sus reflexiones a esta columna porque, dice, con lo escrito aquí “se provoca un dolor reflexivo que pocos están dispuestos a asumir, y creo que este tema que propongo es parte de esa necesidad que tiene el actual poblador de México de reconocer y conocer la verdad ‘manque duela’” El libro, publicado por Editorial Felou, será presentado el próximo 24, a las 17 horas, en uno de los auditorios del INAH…
FUENTE: La Jornada
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