De la revista Alarma, mojados y braceros
No sé si ustedes sepan pero en mis inicios en esto de los medios de comunicación fui reportero de guardia en el periódico POR ESTO!. Mi función en aquel entonces, además de la guardia -por la que casi siempre llegaba en la madrugada a mi “difunta” casa en Mérida- cubría la fuente de policía; era, pués, el encargado de la nota roja, que reportaba en la mañana, como hasta ahora, Armando Gamboa Romero. Entre los dos llenábamos las páginas de sucesos de policía del periódico y la neta que dábamos el extra y siempre sacábamos buenas notas y exclusivas.
Aunque cubrir la nota roja tiene lo que yo llamo “su gracia”, en un principio me pareció cabrón, por ejemplo, tener que cubrir accidentes, con muertitos de por medio, pero ya con el paso del tiempo la cosa se hizo rutinaria y fue una época que me pareció muy divertida, aunque en contraparte siento que me volvi insensible ante la muerte y la sangre.
Notas fueron y vinieron, dimos a conocer varios casos relevantes, dos de ellos los recuerdo muy bien: la detención en Mérida de un cubano fugado de una cárcel de máxima seguridad en la Florida, (USA) y la aprehensión de un tipejo que había matado y enterrado a su propia esposa, lo que puso al descubierto que el pelana ese era un multihomicida.
Recuerdos de aquella época, son que iba al trabajo en bicicleta y me regresaba a mi casa de la misma forma. Incluso para ir a cubrir mi fuente lo hacía en tal vehículo, cuando otros reporteros se movían en camiones de pasaje, y unos más suertudos contaban con vehículo, sea propio o de su empresa.
De esos tiempos, recuerdo también que al salir del trabajo en la madrugada tenía que atravesar media Mérida para llegar a mi casa, el periódico tenía, tiene como hasta ahora, sus instalaciones en el centro de la ciudad, en el cruce de las calles 60 con 73, y yo vivía en Vergel 4, una colonia ubicada en los límites con el anillo periférico.
En una de esas salidas rumbo a la casa en una ocasión unos tipos que viajaban en un VW se me acercaron demasiado y unos de ellos alcanzó a darme un fajazo, dolió el madrazo pero ni pedo, no pude hacer nada, mas que quejarme y maldecir mi suerte. Después, unos ueputas de la colonia Miraflores, cerca de Plaza Oriente, en dos ocasiones me corretearon con intenciones de asaltarme y ya de plano eso me desanimó a seguir usando la bicicleta, de modo que opté por tomar el servicio de repartición de empleados del periódico, que consistía en que al término de la chamba una camioneta del diario nos llevaba a nuestras casas y tres o cuatro días a la semana entraba casi al amanecer a mi house. En fin, gajes del oficio y la falta de dinero.
Digo esto porque el gusanito por escribir la nota roja no se me quita, y aunque me he marcado un alto al escribir, no deja de ser significativo que la nota policiaca me apasione, de ahi que navegando por la red me encontré con el sitio de la revista Alarma -aquella de los títulos de “matolo”, “destazola”, “ahorcose” y demas parecidas- que la verdad es recomendable para los fanáticos y apasionados de la nota roja
En el sitio es posible acceder a la edición impresa (se baja en formato .pdf) y leerla toda. Precisamente leyéndola me llama la atención que esa revista todavía maneje la clase de anuncios de su antigua época, ofertas de sexo, brujería, etc.
Uno de esos anuncios ofrece ayuda a los aspirantes a “mojados” o “braceros”; ayuda que llega en forma de libros, por los que hay que pagar, con presuntos tips o secretos para cruzar la frontera, encontrar trabajo y otros… Y, bueno, acá les dejo el anuncio, por si alguien se interesa y ya no quiere usar a los polleros de por acá -en lo personal no creo nada de ese pinche anuncio- y de camino unas fotitos extradidas del sitio.





Enlace: nuevoalarma
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