Aunque no se tienen cifras o datos exactos, pues todo sucede en una especie de mundo paralelo en el cual el bien más preciado es el absoluto y cómplice silencio, la adopción ilegal de niños en este municipio es una realidad de la cual casi nadie se atreve a hablar.
Aunque no se sabe que fin tendrán estos recién nacidos, si la explotación sexual comercial de su infancia, la prostitución infantil o bien satisfacer realmente el deseo de una pareja impedida para tener hijos, lo cierto es que en los alrededores del Hospital Regional del sistema IMSS-Oportunidades, se habla mucho de esto.
Y es que la venta de recién nacidos, aparentemente un mito hasta que una mujer, identificada como Martha Patricia Rodríguez Ruiz, vendió al suyo -para posteriormente ser descubierta y detenida por elementos de la Policía Judicial del Estado-, es algo de lo que se habla aún dentro del hospital ya mencionado, aunque ello no significa que personal de la institución se encuentre implicado en algo tan delicado, como el tráfico o venta de infantes.
Martha Patricia, de 27 años, y originaria de Veracruz, había llegado a este municipio hace menos de un año y aunque originalmente vivió con otro hombre, del cual resultó embarazada, finalmente encontró compañía, según informa la Judicial, en José del Carmen Domínguez Tapia, mejor conocido como “Ces”, de oficio cargador en el mercado municipal 20 de noviembre, quien denunciaría el hecho. La ahora detenida se desembeñaba como mesera en una cantina de la ciudad.
La mujer, originalmente había declarado que el bebé que tuvo le había sido robado por una señora de la población de Mama, aunque esto resultó falso, pues la realidad era otra: vendió por 20 mil pesos a su recién nacida, lo que derivó en la denuncia correspondiente y su reclusión en el Centro de Readaptación Social del Sur, acusada por el delito de tráfico de menores.
Conforme a los datos que se tienen, el caso de Martha Patricia no sería el primero, aunque si el único hasta hoy en salir a la luz pública en su caracter de delito.
Una fuente del propio hospital, indicó que en su calidad de enfermera de la institución no es la primera vez que oye hablar del asunto, aunque si la primera que lo ve plasmado en los períodicos.
“Acá atendemos a muchas mujeres, el área de cobertura del hospital no es sólo el sur del Estado sino que tambien atendemos a pacientes de Campeche y Quintana Roo y muchas veces escuchamos historias de alrededor de parturientas que quieren o hablan de vender a sus hijos apenas se alivien”, dice la empleada de salud.
Lo cierto es que en el hospital, único de segundo nivel en toda la comarca, las historias de madres que regalan a sus hijos no son nuevas.
Otra empleada del lugar asegura que hace algún tiempo, una mujer que ahora vive cerca del albergue comunitario “Nuestra Señora de la Candelaria” tuvo un hijo y lo vendió a una señora de Ticul.
La empleada explicó que supo de la venta del menor porque la propia madre del niño se lo hizo saber
“Dijo que no tenía manera de atenderlo y como tenía otro hijo se le hacía difícil sostener a los dos, de modo que vendió al más chico”, asegura la informante.
“Atendemos casos de mujeres que son casi niñas, Algunas vienen sólo con sus papás o algún pariente; el marido o novio ni se aparecen. Luego no podemos saber que pasa con el bebé o la madre, porque muchas veces no son gente que viva cerca o reciba después más atención del hospital”, dice otra enfermera.
Los artículos 34 y 35 de la Convención sobre los Derechos del Niño dicen que los gobiernos deben proteger a los niños y niñas de todas las formas de explotación y abusos sexuales y tomar todas las medidas posibles para asegurar que no se les secuestra, se les venda o se trafique con ellos.
En atención a esta norma, firmada y aceptada por nuestro país, el comandante de la Policía Judicial en Tekax, Freddy Barceló dice que, hasta donde recuerda, un caso similar al de la mujer ya detenida se presentó hace más de un año en la zona.
“Casos como este a veces no llegan a denuncia, muchas veces por la ignorancia de la gente, sobre todo en personas mayahablantes”, dice el jefe policiaco.
“La ley vigente nos obliga a criminalizar y castigar las actividades relacionadas con estos delitos y es obligación también proteger los derechos y los intereses de las víctimas infantiles; los niños en esta situación deben también recibir apoyo médico y psicológico, que contribuya a su bienestar”, agrega.
En este municipio hay una gran cantidad de población flotante, relacionada más que nada con la agricultura. Esto también mueve a muchas personas a fijar en el municipio su nuevo lugar de residencia. La llegada masiva de gente de otras puntos del estado ya ún de otras entidades de la república ha convertido al municipio no sólo en uno de los más activos económicamente hablando sino que también propicia otros males sociales como la prostitución.
En el centro de la ciudad es comun observar que muchas mujeres de la vida galante tienen su centro de operaciones en el parque principal, en tanto que otras se mueven alrededor de los bares o cantinas. Se da el caso de que algunas acuden a esos lugares aún estando embarazadas y al paso de los meses siguen laborando en los mismos sitios sin que se sepa que ocurrió con sus hijos ya nacidos.
La pobreza y la ignorancia, tambien hacen de su parte, pues la precaria situación en que viven éstas mujeres, y otras que no se dedican a este “negocio”, las hace caer en propuestas de “solución” a sus problemas, una de las cuales es precisamente regalar, por dinero, a sus hijos recien nacidos.
Estas mujeres, en su mayoría solteras, aceptan las propuestas a cambio de dinero o por asistencia de salud. La compra del niño es a madres que no ven posibilidad de alimentar y educar a sus hijos en el futuro.
En el municipio hay parejas pertenecientes a familias muy conocidas que han adoptado niños, aunque alrededor de estas adopciones se tejen varias historias, entre ellas que recibieron al bebe a cambio de una suma de dinero o que se comprometieron a ayudar económicamente a la madre natural del bebe hasta antes del parto.