Presidente que “sólo promete, promete y promete, pero no cumple”.
Falta de transparencia en la aplicación de dinero anunciado para la comunidad, alcoholismo galopante solapado por las autoridades y solicitudes sin atender por parte del alcalde, Juan José Martín Briceño, son el sello característico de la comisaría de Xul a casi un año de la actual administración, denuncia el comisario municipal, Santos Mario Tzec Ávila.
En declaraciones ofrecidas en el parque principal de esta cabecera municipal, el funcionario explica que la gente de Xul está inconforme aún con él mismo como comisario municipal, “pues piensan que el dinero anunciado para nuestro pueblo, entre el presidente, Juan Martín, y yo, lo estamos jineteando”.
Dice el comisario que el dinero, alrededor de un millón trescientos mil pesos, aún no se ve traducido en alguna obra para la comisaría, y que cuando le pidió explicaciones al alcalde, éste le dijo que parte de ese presupuesto se utilizó para cubrir lo que los ciudadanos de Xul deben aportar al programa federal “3 x 1” , que en la citada comisaría se ha traducido en la rehabilitación de una escuela primaria. La aseveración del alcalde es puesta en tela de duda por el líder comunitario.
Tzec Ávila, declara que ha dirigido varias solicitudes al alcalde, entre ellas la construcción de un pequeño mercado, la rehabilitación del edificio de la comisaría municipal y la creación de una escuela de nivel bachillerato, que de continuidad a los estudios de los jóvenes de Xul que concluyen su educación secundaria.
“Un local para un pequeño mercado es necesario, ya hablamos con los del Centro de Salud y ya nos dijeron que la venta de carne de cerdo debe hacerse en lugares limpios y no en las casas, como se hace ahora, porque eso puede traer enfermedades a la gente”, relata.
Narra que el edificio de la comisaría, que sirve para todo tipo de eventos o actos oficiales, como por ejemplo el pago de becas, esta muy deteriorado y necesita rehabilitación, “porque es la imagen del pueblo”.
“En Xul, los muchachos que terminan sus secundaría, como ya no hay otra escuela para que sigan, se van a trabajar al monte muchos de ellos y es que hay muchos que son inteligentes, pero como no hay escuela para ellos, pues así no pueden seguir sus estudios, por eso le hemos pedido al presidente una escuela para que no se pierdan en sus estudios, pero tampoco nos han ayudado: Si nos ayudan con la escuela, vendrían otros muchachos de pueblitos de aquí cerca a estudiar, y también ellos se van a beneficiar”, agrega.
Pero eso no es todo, ya que los problemas de Xul, no solamente tienen que ver con la higiene, la imagen de la comunidad o la falta de escuelas, sino que también el alcoholismo está presente y los habitantes del poblado le han pedido al comisario que haga algo para acabar con esta lacra.
“No es justo, la gente puede creer que me pagan para que trabajen esos clandestinos. Yo mismo he venido a pedir al presidente que cierren esos lugares, pero el me dice que necesita las firmas de la gente del pueblo. El es autoridad y tiene el poder para hacer que se cierren esos clandestinos, donde venden cervezas hasta a los niños. En Xul hay niños de hasta 13 años que toman sus cervezas, porque se los venden por los dueños de los clandestinos”, denuncia.
Expresa el funcionario que los envenenadores sociales son un sujeto conocido como “Cuchillo”, y otro identificado como Miguel Chan, quienes venden cervezas y licor a la vista y paciencia de las autoridades de la cabecera municipal, ello porque a los fulanos nadie los inoportuna en su negocio y cuentan con evidente protección oficial para seguir laborando.
En opinión del funcionario, el trabajo de la autoridad municipal no se nota en la comisaría, y explica que solo llegan los programas oficiales de los gobiernos estatal y federal, “que si estan cumpliendo, no como el presidente municipal, que sólo promete, promete y promete, pero no cumple”.
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