Presentándose como esotérico-espiritistas, un par de hombres oriundos de Veracruz, de Catemaco al decir de ellos mismos, se presentan con verdadero éxito en esta ciudad, donde decenas de personas de diferentes estratos sociales han acudido a ellos, para supuestamente encontrar cura a males desconocidos, la infelicidad y el desamor.
Los jarochos, quienes se presentan como los profesores Carlos Javier y Tomás, primero tuvieron como centro de operaciones el mercado 20 de noviembre y, dado el éxito alcanzado establecieron un centro espiritual en un predio de la calle 52 con 47 y 49, a media cuadra de ese centro de abasto.
En entrevista, ambos sujetos, con cierto parecido físico entre sí, pese a no ser hermanos carnales, dicen que durante su estancia en la ciudad, pese al éxito que han alcanzado, han observado que hay gente que desconfía de su trabajo, al catalogarlos como brujos. incluso la misma policía los obligó a dejar el mercado, porque según sospechan alguien pudo haber comunicado a la presidencia municipal su presencia “y por pura mala vibra tuvimos que dejar el mercado”.

“No hacemos mal a nadie; al contrario nuestro trabajo es ayudar a la gente que por alguna razón no encuentra solución a sus problemas”, dice Tomás, el más alto de ambos sujetos, y quien por lo general anda acompañado de una mujer, su ayudante, cuyo nombre no reveló.
“La gente va al médico y si por alguna razón tiene un mal y este no se cura es normal que busque otras alternativas y es ahí donde nuestro trabajo encuentra justificación”, explica Carlos Javier.
Dicen que, contrario a lo que han escuchado, no son charlatanes.
“La experiencia que hemos acumulado, nos ayuda mucho. Con ver a una persona, como le hacen los médicos de profesión, podemos decir si esta es nerviosa por ejemplo, así que en este trabajo no todo es cuestión de magia o poderes especiales, como la imposición de manos, sino también cuenta la experiencia, que en nuestro caso viene heredada de una tradición de ahí de Catemaco”, relata Tomás, quien al igual que su colega luce larga cabellera, que le da un aire de misticismo.
“Nosotros no hacemos eso (la charlatanería, el engaño); es más ni tarifa tiene nuestro trabajo, simplemente cuando una persona recibe nuestra ayuda ella misma se da cuenta de lo valiosa que fue y es así como deciden pagarnos, solo les decimos que ellos mismos valoren la ayuda recibida, no exigimos cantidades específicas”. indica Carlos Javier.
Para sanar a sus clientes de algún mal, alejarlos de la mala suerte o las envidias, revelan que hacen actos en los que mezclan oraciones, varias de estas dedicadas a deidades de la tradición católica, como santos y vírgenes, prenden velas y veladoras, usan pomadas, así como “hierbas esotericas” (ruda, por citar un ejemplo).
Tienen en su centro espiritual un altar dedicado a la Santa Muerte, deidad junto al cual llevan a cabo sus actividades esotérico-espiritistas y cuentan con la ayuda de Wilberth Sierra Vargas, “el quiropráctico de Yobaín”, quien se encarga de una parte menos “espiritual” del trabajo, pues tiene a su cargo, así lo asegura, curar columnas desvíadas, tobillos y rodillas con lesiones, problemas musculares y matriz baja.

Creador y administrador del blog. Periodista por accidente. Apasionado de las TIC’s y de los gadgets.Profesor de enseñanza secundaria (porque de algo tengo que comer). Creo que la democracia se puede y debe construir, incluso, picando piedra, poco a poco y en este espacio pretendemos contribuir a ello

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