Auténticos buenos para nada, inútiles e inutilizables, están resultando los regidores, incluyendo los de oposición en la actual Comuna, quienes con su miedo al alcalde, -eh, ni que fuera el “tucho”-, Juan José Martín Briceño, están demostrando que son un verdadero fiasco para la ciudadanía que los eligió, misma que tendrá que padecerlos por más de dos años, que por fortuna pasan volando y nosotros estaremos ahí para hacer la crónica de su final.
Desde el “independiente” Roger Modesto Góngora Góngora, hasta el inefable panista Luis Alberto Uc López, quien obtuvo por accidente al cargo, prácticamente la totalidad de los regidores, con la excepción hecha de la profesora Carla Vela Reyes, quien quizá es la única que argumenta y discute en las sesiones de Cabildo, los demás son cero a la izquierda para el alcalde, quien tiene en el Síndico, Ernesto Martín Mena, en el regidor de Obras Públicas, Mario Villafaña Góngora y un poco en el Secretario, Francisco Trujeque Várguez, a sus brazos ejecutores.
El alcalde, un tipo que por su propia naturaleza es desconfiado y se las da de listo, confía más en Paolo Tejero Mena, el tesorero, que en los regidores y entre ambos son los que disponen de todo cuanto ocurre en el Ayuntamiento.
Aunque los regidores del PAN, Uc López y Destri Cerón Vázquez, y PT, Maria Magaña Canché, aparentemente han querido presentar proyectos en beneficio de la comunidad, su miedo al alcalde, a quien a toda costa evitan ver, aún en actos a los que están invitados, es tal que prefieren presentarse poco a la sede de la Comuna; en contraste, eso sí, puntualmente acuden cuando en la tesorería está disponible ya su quincena.
Otros regidores, como los priístas Landy Góngora y Santos Xool, pasan totalmente desapercibidos, sólo se sabe de ellos cuando hay actos oficiales y se sabe que en las sesiones de cabildo guardan mutis.
Los regidores, incluso quienes ostentan un título de licenciatura, no saben o no pueden argumentar nada ante el primer edil, quien en su interior habría de estar riéndose de la caterva de funcionarios que integran el cabildo.
Así, con una Comuna hecha como traje a su medida, el primer edil no tiene enfrente a quien le “mida el agua al camote”, que sirva como contrapeso al poder público, que para el munícipe es algo así como el “Derecho Divino” que se otorgaba a los monarcas absolutistas de la vieja Europa.
Las sesiones de Cabildo son un auténtico monólogo y un ejemplo del miedo que los regidores le tienen al alcalde es el caso de María Magaña Canché, a quien Martín Briceño le cobró ilegalmente una licencia comercial -la regidora tenía una tienda-, y cuando la concejal comentó el hecho pidió que no se hiciera público, “porque no quiero tener problemas con Juan Martín”.
En cuanto al horario de trabajo solo los regidores Roger Góngora, Landy Góngora, Santos Xool y el Síndico, Martín Mena, acuden regularmente desde temprano al palacio municipal, incluyendo al alcalde, quien desde las cinco o seis de la mañana ya está en la sede de su coto de caza -perdón de la Comuna-, los demás acuden en cuanto se los permite sus otros empleos, o bien van cuando pueden, como es el caso de los regidores de oposición.
Incluso, se da el caso de que la regidora de Educación, Cultura y Deporte, Carla Vela Reyes, prefiere ir a despachar, apenas cae la tarde, en el Centro Cultural Siglo XXI, lejos de las intrigas y chismes que se gestan en el palacio municipal. De hecho ésta regidora es la única que argumenta o plantea situaciones durante las sesiones de cabildo.
Apenas anoche, en corto, uno de los regidores, en algo que antes dos más ya confiaron –curiosamente todos ellos del PRI- decía que “no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que se hacen, pero ya sabes cómo es don Juan Martín, impone su voluntad”.
Decía el regidor que el Ayuntamiento está trabajando en colonias apartadas, a favor del deporte, pero que muchas cosas no salen como se quisieran por el estilo de gobernar del alcalde.
Confió el edil que una de las promesas de campaña de Martín Briceño, que Oxkutzcab contara con un equipo de fútbol de primera fuerza estatal, es un ejercicio que está saliendo demasiado caro y no trae ningún beneficio al deporte, “pero como es promesa de don Juan, pues tenemos que esperar para replantearle la situación”.