Una cosa, nada más para aclarar lo que se ha publicado sobre “Juan Gas” en este espacio, y para que gente como “José Perera” entienda: el periodismo que practico en este y otros espacios es de denuncia, de compromiso social. Si “Perera”, defiende a Juan Martín, espero que tambien lo sea en ese sentido.
Ni dudarlo: no trocaría mi estilo por un plato de lentejas, vaya ya ni por dinero, la gente que me conoce desde años puede avalar esto y no sé si este sea el caso de “Perera”.
De todas formas, paraque se entienda de una vez por todas mi papel acá les dejo este texto,que espero sirva para aclarar dudas…

El estilo novoperiodístico se distingue principalmente por la importancia prioritaria que el periodista otorga a la forma que elige para transmitir la noticia y lo que se busca es pasar del periodismo convencional (Diario de Yucatán, por ejemplo) a nuevas corrientes periodísiticas que tienden a sorprender al lector e involucrarlo en la recreación del acontecimiento (POR ESTO!, por citar otro ejemplo). Es el lector un receptor activo, y no pasivo, de la historia. La única regla es recuperar su atención, contra el cansancio de leer en los diarios textos fragmentados y carentes de significado. De ahí de jugar tanto con la mezcla de géneros o las voces narrativas o los artificios en los textos.
En ese sentido, experimentos, como el del narrador insolente, resultan sumamente interesantes. Si el periodista, para ser más efectivo, quería saltar del punto de vista en tercera persona a otro en primera dentro de la misma escena, o dentro y fuera del punto de vista de diferentes personajes, o incluso de la voz omnisciente del narrador al monólogo interior de un personaje, se hace.
El nuevo periodismo creó, tiene una serie de procedimientos estilísticos relacionados con la línea narrativa, los diálogos y los detalles ambientales, los cuales se resumen en lo siguiente:

a) Punto de vista en la tercera persona: Llamado así al punto de vista en donde el autor desaparece del texto para dejar hablar sólo al protagonista, de tal forma que se presente al lector cada escena a través de los ojos del personaje particular, para dar la sensación de estar metido en su piel y experimentar lo mismo que él. Se trata en realidad de que el personaje hable por él mismo, en su propia voz, como si fuera quien cuenta, y no el periodista.

b) Construcción escena-por-escena: Reconstruir el escenario y describir las acciones y personajes; contar la historia saltando de una escena a otra y recurrir lo menos posible a la mera narración histórica.

c) Diálogo realista: Reproducir textualmente las palabras del personaje, con sus interjecciones, redundancias, entonaciones y modismos de lenguaje, con el fin de retratar mejor a los personajes. Se vale incluso de la utilización de los signos de puntuación de manera especial para reforzar las frases; son frecuentes las admiraciones y exclamaciones, así como el uso, hasta cierto punto excesivo, de guiones, paréntesis, mayúsculas y puntos suspensivos.

d) Descripción significativa: Relación de gestos cotidianos, hábitos, modales, costumbres, estilos de mobiliario, de vestir, de decoración, estilos de viajar, de comer, de llevar la casa, modos de comportamiento frente a niños, criados, superiores, inferiores, iguales, además de las diversas apariencias, miradas, pases, estilos de andar y otros detalles simbólicos que puedan existir en el interior de una escena, simbólicos del estatus de vida de las personas, es decir, el esquema completo de comportamiento y bienes a través del cual las personas expresan su posición en el mundo.

e) Caracterización compuesta: Utilizar un personaje ficticio como prototipo de una serie de personajes reales. Esta técnica tiene la eventual desventaja de diluir aún más la línea entre periodismo y ficción; sin embargo, es un recurso útil cuando el autor quiere preservar la verdadera identidad de las personas involucradas en el artículo o reportaje, sobre todo si éste trata de asuntos delicados como ha sido el caso de textos acerca de la prostitución, la violencia o la drogadicción.

En suma el nuevo lenguaje periodístico desiste de crear una apariencia de orden y seguridad para sumergirse en una percepción personal, emotiva y caótica del mundo. Por ejemplo, James Breslin utiliza su propia forma cotidiana de hablar para escribir sus artículos; Tom Wolfe adopta el habla de sus personajes dejando traslucir sus manías y su forma peculiar de expresarse. Se trata de escribir tal como los personajes hablan, piensan o sienten, o, en su defecto, como el propio autor es capaz de contar lo que ve y siente según su estado de ánimo ante los hechos.
El nuevo periodismo habla con frecuencia de su propia elaboración, con el fin de disipar las dudas acerca de la veracidad o credibilidad del artículo o reportaje. Generalmente es un periodismo en primera persona, en que el autor explica cómo tuvo acceso al material presentado y refleja la propia percepción de los sucesos. Esto tiene que ver con la reivindicación de la subjetividad como vía para llegar a la verdad de las cosas, la cual parte de la premisa de que no hay realidad única sino tantas realidades como testigos tenga; por lo tanto, es importante saber a través de quién la percibimos y las circunstancias en las que el autor las vivió. En este sentido el lector, los personajes y el narrador parecen sumidos en un mismo proceso de comprensión -y casi nunca valoración- de su entorno. La obra en sí misma cobra una importancia tan real como la del acontecimiento. Se requiere, por tanto, que el lector participe de éste pero también de la obra, es decir, que se sumerja en dos realidades distintas, pero paralelas y complementarias: la del acontecimiento y la de su relato.
El nuevo periodismo utiliza la fuerza de la imagen, el impacto visual, para crear un acercamiento emocional, casi instintivo, más que intelectual, a un mundo cada vez más complejo. Las exclamaciones, las repeticiones interminables de palabras, el uso de términos sin significado literal dentro de un contexto, los dibujos y caricaturas propios o ajenos, apelan constantemente al mundo sensorial del lector.
Se podrían agregar a esta enumeración otras estrategias novoperiodísticas, a saber: la convención dramática, consistente no sólo en captar los hechos desnudos, sino también la manera como sucedían; los retratos y semblanzas, productos de un trabajo de observación, y el estilo indirecto libre, que hace posible conjugar sin estridencias la narración externa de las acciones con la exposición escénica de sus pensamientos, sensaciones y sentimientos.
En suma: el nuevo periodismo descodifica todo posible proceso de comprender la realidad. De modo que la monótona realidad cotidiana es vista con los ojos nuevos de un observador sin prejuicios que va descubriendo aspectos muchas veces absurdos, a veces incluso terroríficos y, por supuesto, insospechados para un observador tradicional anclado en una perspectiva tan falsa como arcaica.
Este periodismo no pretende ser objetivo (¿qué periodismo lo puede ser?): lleva en sí mismo el sello de su compromiso (el del compromiso social, en mi caso) y su subjetividad, pero sobre todo, va mucho más allá de lo que los medios tradicionales informan… y ese ha sido, es y será mi estilo siempre.

Creador y administrador del blog. Periodista por accidente. Apasionado de las TIC’s y de los gadgets.Profesor de enseñanza secundaria (porque de algo tengo que comer). Creo que la democracia se puede y debe construir, incluso, picando piedra, poco a poco y en este espacio pretendemos contribuir a ello

Facebook Twitter 

Entradas relacionadas:

  1. Jose Perera o la defensa pendeja de Juan Martín (y2)