No paso de la igualada el club local al iniciar el Torneo de Liga de Primera Fuerza Estatal

Real Salvador se deja empatar

Si el fútbol se redujera al querer, saber y poder, Real Salvador quiso, supo, pero no pudo, pues todo el entusiasmo derrochado en la cancha le alcanzó nada mas para el empate a dos goles con el Club Fénix, en su debut ante la afición de la Huerta del Estado, donde el equipo de la capital de la entidad jugará como local en la temporada 2007-2008 del fútbol de Primera Fuerza en Yucatán.
El partido en sí fue casi un monólogo con el balón, el predominio del uno contra uno y presión en todos los sectores de la cancha, salvo en los goles donde la constante fue el error, el descuido en la marca. El equipo local, que por pasajes del encuentro fue superior en individualidades, pero sin pegada, no golpeó primero, pero supo adelantarse en el marcador tras encontrarse en desventaja. Club Fénix, inferior en clase, pero abrumador en testosterona, igualó la balanza con su corazón. Quizá dio todo lo que tenía y eso le mereció empatar a 60 segundos del final.
Sea como fuere, los de Ekmul, combativos a muerte y los locales, jugando por ráfagas, firmaron un combate con saldo nulo si se quiere ver el vaso medio vacío. Si es por resultados, los visitantes pueden darse por satisfechos; los locales con la espina clavada por no ganar en su debut ante sus nuevos seguidores, que hicieron una buena entrada en el “Julio Matos Fuentes”.
La primera radiografía del Real Salvador en la Liga arroja buena organización en la defensa -salvo los yerros en las anotaciones- velocidad y arrojo por la bandas, pero práctica nulidad a la hora de traducir los ataques en goles, aunque el marcador diga lo contrario. En lo global, se vio que el equipo trata de buscar un estilo que pasa por el buen trato al balón, que escalona a sus futbolistas, aunque le falta dinamita arriba. Su principal problema llega cuando la delantera, que corre mucho, se despista con frecuencia, abusa en la conducción de la pelota, o deja de profundizar por las bandas. En suma, para los atacantes locales correr -su principal cualidad- no basta; sino ahí esta aquel dicho de Johan Cruyff, el genial conductor en el medio campo de la Naranja Mecánica holandesa en los mundiales de Alemania ’74 y Argentina ’78, y ya luego entrenador del FC Barcelona, quien en cierta ocasión, sentenció: “mis delanteros sólo deben correr quince metros, de lo contrario, o son estúpidos o están durmiendo”.
Así entonces, el club Fénix fue como una buena piedra de toque para calibrar el potencial de este Real Salvador, aunque sin el perfil de equipo protagonista, como lo podrían ser Homún, Huhi, La Favorita de Valladolid y el Club 64. Los de Ekmul, eso sí los visitantes fueron fieles a su estilo a lo largo del partido, tanto en el derroche de condición física, como en el cuerpo a cuerpo, lo que le valió incluso que perdiera a Wilberth Chi, quien saldría del empastado a 3 minutos del final, tras una lesión en el antebrazo izquierdo producto de una mala caída en la disputa de un balón por alto.
Los visitantes sobrevivieron pese a su déficit de talento. Ekmul en su primer “aquí estoy” en la Liga, fue un equipo de tácticas prusianas, fútbol directo y pasión por la trinchera desde la defensa y en el centro del campo. La receta fue suficiente para complicarle la vida al Real Salvador, siempre incómodo en el último tercio de la cancha, en el área, donde en muchas ocasiones se definen los partidos, laberinto del que la oncena local escapó nítidamente en cuatro acciones, dos de ellas desperdiciadas por Edwin Ramírez, en ambas solo y su alma frente al arquero rival; en contra parte Juan Rodríguez al ’44 y José Rodríguez, al minuto 87, al darle la vuelta a la tortilla, lograron perforar la valla de Ekmul.
Los jugadores del Club Fénix, que demostraron ser un conjunto con cierto sentido táctico, ordenados, con la paciencia suficiente para esperar su ocasión y con la tranquilidad necesaria para no ponerse nerviosos, no se encontraron mucho con el balón, pero cuando tuvieron la oportunidad no la desperdiciaron, como Adrián Herrera, que abrió la lata a los ’23 y Fernando Lara, que saco del pozo a su club a un minuto del final, al elevarse por encima de todos en los linderos del área chica y rematar de cabeza para decretar la paridad en el marcador.
El partido, con breve ceremonia inaugural a cargo de autoridades locales, quizá no respondió a las expectativas de la afición local por el empate, aunque una cosa es clara: al final del encuentro, hubo cierta identificación entre la grada y los jugadores, lo que se reflejó tras la anotación de Juan Rodríguez, que recibió carretadas de aplausos tras poner en momentánea ventaja a los de casa.
El encuentro fue sancionado por Miguel Canché May, quien fue auxiliado en las bandas por Alvaro Chi Chi y Antonio Cab Andrade.

Creador y administrador del blog. Periodista por accidente. Apasionado de las TIC’s y de los gadgets.Profesor de enseñanza secundaria (porque de algo tengo que comer). Creo que la democracia se puede y debe construir, incluso, picando piedra, poco a poco y en este espacio pretendemos contribuir a ello

Facebook Twitter 

Entradas relacionadas:

  1. “Volador”, deja sin luz céntrica zona