Y ahora…¿quién podrá defendernos?
Los Tricicleros son sin duda uno de los grupos sociales que más a la expectativa estuvieron en las pasadas elecciones. Fué quizá el gremio que más invitaciones tuvieron para unirse a cualquiera de las diferentes opciones y se dieron el “lujo” de ser invitados especiales en varias reuniones proselitistas de diversos partidos políticos. En pocas palabras, se dieron a desear como ellos quisieron y nunca dieron muestra de lealtad hacía ningún candidato.
Sentados en mesa de negociación con Maria Elena Mena Sesín, candidata de Nueva Alianza, hablaban pestes de Juan Martín, actual presidente municipal electo, y también se quejaban de Acción Nacional dado que “Miguelito” los había engañado una y otra vez pues ya ni los recibía.
En reiteradas ocasiones se hicieron presentes con el fin de obtener los recursos económicos que les permitiera adquirir un buen número de mototaxis en beneficio del gremio, argumentando su disposición al apoyo irrestricto con el voto de más de 200 agremiados en el municipio. ¿Suculento manjar para cualquier candidato? ¡Claro que sí!
Oscar Madrazo, tampoco se quedó atrás en el “enamoramiento” de este gremio y personalmente los invitó a una reunión de trabajo enfrente de sus oficinas de campaña. Las promesas fueron siempre las mismas y el premio mayor a alcanzar eran lo valorados votos de un sector tan conflictivo, como numeroso.
Según los propios trabajadores del pedal, en número llegan a ser más de 750 entre quienes trabajan de tiempo completo en el traslado de pasaje y los conocidos “cargadores” que operan los días de plaza tanto en el Mercado 20 de Noviembre, como en la Central de A bastos.
Al menos se identifican 5 grupos cuya disputa por el control del gremio ha sido hasta hoy pacífica y basada más en el convencimiento personal que en el logro de demandas concretas en beneficio del gremio.
Desde Juan Martín Briseño en su anterior período, hasta el actual presidente municipal, Miguel Carrillo, ha sido un gremio “indomable” y no han alcanzado estructuras organizativas propias. Más bien se han unido parcialmente a gremios históricamente corporativistas, como la CTM, CNOP o algún grupo de tendencia opositora a estos. Y en el mejor de los casos, han presentado un frente común ante la creación de servicios de transporte motorizado, como el caso de los dos grupos de Taxis que actualmente sirven a la sociedad Oxkutzcabense.
Organizados o no, los tricitaxis son una realidad social en nuestro municipio y dentro de los servicios que prestan a la comunidad estan el transporte de personas a diferentes puntos de la ciudad, sobre todo a lugares en donde los Taxis no quieren entrar por falta de caminos adecuados o pavimentados. Trasladan igualmente toneladas y toneladas de mercancías cada semana y apoyan en las cargas y descargas de trailers y camiones que aforan a la Central de Abastos. Los utilizan para llevar y traer niños a las escuelas, llevar basura a los contenedores del municipio, hacer mandados a personas con quienes ya tienen confianza, etc. etc. etc.
Pero el gremio también tiene sus puntos negativos y a todas luces reclamados por la población oxkutzcabense. Circulan en sentido contrario a todas horas y en todos lugares. No respetan los señalamientos de tránsito y se paran en cualquier lugar incluso sobre las banquetas. Muchos de ellos después del medio día andan trabajando en estado de ebriedad, haciendo sus necesidades en cualquier lugar y faltándole el respeto a mujeres y niñas con palabras soeses y majaderías. Han reportado robos y mandados extraviados por parte de quienes incluso no viven en esta ciudad. Y en algunos casos no logramos que nos atiendan y no se mueven para nada del sitio en donde están parados.
Es un gremio que requiere atención, control y normatividad para operar en cualquiera de sus modalidades (transporte de personas, carga ó ambos). Y el reto del actual gobierno es atender sus necesidades de grupo, ya que detras de cada trabajador hay una familia que proteger.
No creo que se trate sólo de ofrecerles refacciones a bajo costo o rifas de triciclos. Más bien se trata de proponerles esquemas de trabajo organizado, debidamente reglamentado y con vistas a desarrollarse como grupo social productivo de servicio público. Se trata pues de tomarlos en serio y mirarlos como seres humanos que han ido conformando una forma honesta de ganarse la vida y que requieren todo el respaldo de la autoridad. Sólo así, también podrá exigirseles orden, cordura, respeto a su trabajo y mayor participación en el desarrollo de su comunidad a la cual sirven.
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