“Un presidente para todos”

Suena bien, ¿no? Se oye convincente, melodramático, pero sobre todo demagógico.

Pero sólo es una frase hueca. Un slogan propagandístico. En realidad es una falsedad que no podemos creer, aunque se diga con un nudo en la garganta y se le de un tono conciliador independientemente del político y el membrete al que represente.

¡Si! Es falso cómo una moneda de 2.50.

No hay, ni habrá nunca jamás un presidente para todos. Porque de ser cierta esa promesa, estaríamos negando la realidad histórica de las luchas por el poder en el país, en la entidad y en nuestro municipio.

Cuando los políticos ofrecen un trato igualitario a sus conciudadanos, por dentro están reconociendo caras e imágenes de sus adeversarios políticos y entre dientes repiten sarcásticamente las frases “menos tu hijo de la…”, “ni lo piensesn méndigos opositores del (lease el partido de tu preferencia)…”, etc.

En Oxkutzcab no habrá nunca un presidente para todos. Porque quiérase o no, la propia ciudadanía no lo permite y se refleja en sus preferencias electorales las cuáles, desafortunadamente, muestran una gran tendencia a dos partidos históricamente “rivales” y a una gran mayoría ciudadana denominada “Abstencionismo”.

Si esta última tuviera un candidato, seguramente hubiese ganado con el 40% de la votación.
PRI y PAN, juntos, nunca le han podido ganar al abstencionismo. Los ciudadanos, por muchos factores que habrían qué analizarse, no emiten sus voto y de esta manera manifiestan su inconformidad por lo que muchos han llamado la “farza electoral”.

El gobierno que está por terminar también ofreció lo mismo: gobernar para todos. Pero eso es lo que debió hacer en estos tres años y no lo hizo. De ahí el revés electoral para cambiar a otro que nuevamente dice será “un presidente para todos”.

Un presidente para todos necesitaría un presupuesto multimillonario para satisfacer las necesidades en cuanto a bienes y servicios públicos de toda la población.

Un presidente para todos requeriría inumerables esfuerzos para resolver los rezagos educativos, culturales y sociales que a todas luces vemos no se atienden.

Un presidente para todos tendría que aplicar la ley a toda letra y erradicar corrupción, vicios, prostitución, criminalidad y demás pudredumbre social.

Un presidente para todos, haría que las arcas municipales rebosaran de recursos obtenidos de los pagos de impuestos, derechos y demás obligaciones que tenemos los ciudadanos y que nadie cumple.

Un presidente para todos, se rajaría la madre ante el gobernador y presidente en turno para hacer valer el artículo 115 constitucional y lograr la soberanía y libre determinación del municipio.

Un presidente para todos lograría el respeto a la dignidad de la mujer y no daría cabida entre sus colaboradores a quienes ultrajan a sus mujeres y maltratan a sus hijos con actitudes machistas, bárbaras y retrogradas.

Un presidente para todos abriría sus decisiones a a la participación ciudadana y lograría que con el concurso de ideas y propuestas se resolvieran los problemas más ingentes de las colonias y las comisarias.

Un presidente para todos, le daría la oportunidad a los campesinos de elegir a sus legítimos reprentantes sin la imposición de incondicionales, barberos y lambebotas.

Un presidente para todos respetaría la ley y la haría respetar, aún y a pesar de que más adelante no votasen por él para una tercera ocasión.

Un presidente para todos, le daría a nuestro municipio un lugar destacado en el concierto de los municipios de México y lo haría destacar más por sus virtudes que por sus vicios.

Un presidente para todos respetaría a los “ciudadanos de a pie” y escucharía las críticas para convertirlas en oportunidades de mejoría personal e institucional.

Un presidente para todos promovería sueldos dignos y prestaciones de ley a todos los trabajadores del municipio. Incuidos los del ayuntamiento y los comercios que mantienen abiertas sus puertas con salarios míseros con jornadas larguísimas y contratando incluso a menores de edad.

Un presidente para todos…
Por eso mis queridos amigos lectores de esta bitácora es que aseguro que no hay ni habrá un presidente para todos.

Si ustedes se lo creen ¡allá cada quien! ¡Yo no!

Hasta otras líneas…

Creador y administrador del blog. Periodista por accidente. Apasionado de las TIC’s y de los gadgets.Profesor de enseñanza secundaria (porque de algo tengo que comer). Creo que la democracia se puede y debe construir, incluso, picando piedra, poco a poco y en este espacio pretendemos contribuir a ello

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