La jornada electoral de este mayo 20
Casillas que abrieron hasta con hora y media de atraso, molestia de electores por la lentitud del proceso de votación en unos casos, acarreo de votantes, inducción al voto, ausencia de funcionarios electorales, evidente falta de capacitación de muchos de éstos y hasta intentos estúpidos de intimidación al corresponsal de POR ESTO por parte simpatizantes priístas y panistas, fue el denominador común de este domingo en el municipio, que transcurrió también entre acusaciones de PAN, PRI y Nueva Alianza.
Desde temprana hora, electores como Nicomedes Huitzil Xiu, se formaron en los seccionales correspondientes, pero se llevaron la sorpresa de que los centros de votación no estaban instalados al cien por ciento, sea por ausencia de funcionarios de casilla o porque al interior de estas los representantes de partido todavía no se ponían de acuerdo sobre cómo iniciar el proceso, que por su lentitud fue calificado por los propios ciudadanos como una manera de desalentar la votación, que hasta el cierre de esta nota -15 horas- llegaba al 60 por ciento del padrón nominal de electores en el municipio.
Don Nicomedes, no solo espero estoicamente desde las seis horas, hasta la nueve y media de la mañana, cuando por fin pudo votar, sino que su participación en el proceso electoral sirvió también para evidenciar la poca o nula preparación de los funcionarios electorales, que le permitieron votar en una casilla, la 695 contigua, donde emitió su voto sin que apareciera en la lista nominal, algo de lo que ni los propios representantes de partidos se dieron cuenta.
Además de la apertura tardía en casi la totalidad de las casillas, con algunas excepciones, como las tres ubicadas en la primaria “Jacinto Canek”, un común denominador fue que estas eran rondadas por brigadas de personas vestidas en su mayoría con playeras azules, evidentemente ligadas al Partido Acción Nacional.
En las comisarías, como la Cooperativa, las rondas de estas personas se hicieron más que evidentes y su presencia, al igual que la de simpatizantes priístas vestidos con playeras rojas, bien puede considerarse como inducción al voto.
Además de esto, simpatizantes príístas como Silvia Andrade, quien vio conversar al corresponsal con un grupo de panistas, salieron con la jalada de que “tienes que informar de la verdad de las cosas” y “te voy a tomar la foto porque eres panista”, esto cuando nos encontramos con ella en la sección instalada en la secundaria Rafael Matos Escobedo. Su contraparte, esta sí verdadera panista, “Morena” Vázquez, le dijo insultos al reportero porque este le tomó la foto, cuando la sorprendió en una sección no correspondiente a la suya, donde estaba con un sujeto conocido como “Juan Diego”, que fue uno de los que practicaron el acarreo de votantes.
PRI y PAN fueron objeto de acusaciones, los primeros por parte de Nueva Alianza, que especuló con que el tricolor montó un operativo para apoderarse de las casillas al aprovecharse de la ausencia de los funcionarios nombrados por el Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana (Ipepac), y poner en su lugar a gente plenamente identificada con el tricolor.
Julio Ávila Magaña, candidato a Síndico por ese partido, además de declarar lo anterior, señaló que otra de las irregularidades observadas en esta jornada electoral fue que los funcionarios de casilla, por supuesto nombrados por el Ipepac, violentaron la ley en su calidad de autoridades electorales y abusaron de su autoridad como tales al no reconocer el nombramiento oficial de representantes de partidos como el suyo.
Señaló que Mario Arturo Silva Zapata, presidente de la casilla 702 contigua 1, en el barrio de la Mejorada, además de amenazar con la expulsión del representante aliancista, Gerardo Alberto Briceño Mena, permitir la coacción del voto y la violación a la secrecía de este.
A esa acusación se suma la hecha por el PRI, que acusa al PAN de que a lo largo de la jornada violentó el proceso al hacer girar alrededor de los centros de votación a grupos de personas vestidas con camisetas azules, cuya función, aseguran representantes tricolores, fue intimidar e inducir al voto.
Dicen los priístas que los principales centros de operación de estas células blanquiazules fueron las comisarías, particularmente porque de último momento las huestes panistas se percataron que la intención de voto a su favor bajó considerablemente.
En este caso las acusaciones fueron también en el sentido de que después de sufragar las personas eran llevadas a determinadas casas, para que recibieran algún obsequio, esto de parte del PAN, PRI, y hasta de la coalición Todos Somos Yucatán.
El PRI, según el partido oficial, hizo lo mismo con gente que rondaba las casillas, aunque estas fueron más discretas, porque si bien llevaron a cabo esta práctica, trataron de pasar desapercibidas, como en el caso de la Cooperativa, donde el partido tricolor concentró buen numero de brigadistas, cuya finalidad, dijeron, fue captar in fraganti a los panistas.
Desde temprana hora, electores como Nicomedes Huitzil Xiu, se formaron en los seccionales correspondientes, pero se llevaron la sorpresa de que los centros de votación no estaban instalados al cien por ciento, sea por ausencia de funcionarios de casilla o porque al interior de estas los representantes de partido todavía no se ponían de acuerdo sobre cómo iniciar el proceso, que por su lentitud fue calificado por los propios ciudadanos como una manera de desalentar la votación, que hasta el cierre de esta nota -15 horas- llegaba al 60 por ciento del padrón nominal de electores en el municipio.
Don Nicomedes, no solo espero estoicamente desde las seis horas, hasta la nueve y media de la mañana, cuando por fin pudo votar, sino que su participación en el proceso electoral sirvió también para evidenciar la poca o nula preparación de los funcionarios electorales, que le permitieron votar en una casilla, la 695 contigua, donde emitió su voto sin que apareciera en la lista nominal, algo de lo que ni los propios representantes de partidos se dieron cuenta.
Además de la apertura tardía en casi la totalidad de las casillas, con algunas excepciones, como las tres ubicadas en la primaria “Jacinto Canek”, un común denominador fue que estas eran rondadas por brigadas de personas vestidas en su mayoría con playeras azules, evidentemente ligadas al Partido Acción Nacional.
En las comisarías, como la Cooperativa, las rondas de estas personas se hicieron más que evidentes y su presencia, al igual que la de simpatizantes priístas vestidos con playeras rojas, bien puede considerarse como inducción al voto.
Además de esto, simpatizantes príístas como Silvia Andrade, quien vio conversar al corresponsal con un grupo de panistas, salieron con la jalada de que “tienes que informar de la verdad de las cosas” y “te voy a tomar la foto porque eres panista”, esto cuando nos encontramos con ella en la sección instalada en la secundaria Rafael Matos Escobedo. Su contraparte, esta sí verdadera panista, “Morena” Vázquez, le dijo insultos al reportero porque este le tomó la foto, cuando la sorprendió en una sección no correspondiente a la suya, donde estaba con un sujeto conocido como “Juan Diego”, que fue uno de los que practicaron el acarreo de votantes.
PRI y PAN fueron objeto de acusaciones, los primeros por parte de Nueva Alianza, que especuló con que el tricolor montó un operativo para apoderarse de las casillas al aprovecharse de la ausencia de los funcionarios nombrados por el Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana (Ipepac), y poner en su lugar a gente plenamente identificada con el tricolor.
Julio Ávila Magaña, candidato a Síndico por ese partido, además de declarar lo anterior, señaló que otra de las irregularidades observadas en esta jornada electoral fue que los funcionarios de casilla, por supuesto nombrados por el Ipepac, violentaron la ley en su calidad de autoridades electorales y abusaron de su autoridad como tales al no reconocer el nombramiento oficial de representantes de partidos como el suyo.
Señaló que Mario Arturo Silva Zapata, presidente de la casilla 702 contigua 1, en el barrio de la Mejorada, además de amenazar con la expulsión del representante aliancista, Gerardo Alberto Briceño Mena, permitir la coacción del voto y la violación a la secrecía de este.
A esa acusación se suma la hecha por el PRI, que acusa al PAN de que a lo largo de la jornada violentó el proceso al hacer girar alrededor de los centros de votación a grupos de personas vestidas con camisetas azules, cuya función, aseguran representantes tricolores, fue intimidar e inducir al voto.
Dicen los priístas que los principales centros de operación de estas células blanquiazules fueron las comisarías, particularmente porque de último momento las huestes panistas se percataron que la intención de voto a su favor bajó considerablemente.
En este caso las acusaciones fueron también en el sentido de que después de sufragar las personas eran llevadas a determinadas casas, para que recibieran algún obsequio, esto de parte del PAN, PRI, y hasta de la coalición Todos Somos Yucatán.
El PRI, según el partido oficial, hizo lo mismo con gente que rondaba las casillas, aunque estas fueron más discretas, porque si bien llevaron a cabo esta práctica, trataron de pasar desapercibidas, como en el caso de la Cooperativa, donde el partido tricolor concentró buen numero de brigadistas, cuya finalidad, dijeron, fue captar in fraganti a los panistas.
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