Cuatro personas golpeadas, entre ellas un menor de edad y una mujer, fue el saldo de una nueva “actuación” de la banda “Romero”, cuyo integrantes mantienen en permanente zozobra a gente del sector norponiente de la ciudad.

Según denuncian familiares de Teodoro Valle Poot, quien resultó con herida cortante en la garganta, producida con una botella, el hecho sucedió la noche del domingo, cuando el señor Valle entró en defensa de un empleado suyo, Leandro Blanco Parra, que era atacado a golpes por alrededor de 10 sujetos, todos integrantes de la mencionada banda de malandrines.

Dicen los denunciantes que los pelafustanes se enojaron porque el señor les llamó la atención y soltaron a Leandro, emprendiéndola a golpes contra Valle Poot, a quien “aconcharon” contra una señal de vialidad para propinarle varios puñetazos y puntapiés.

Relatan que fue “Saá”, apodo de uno de los rufianes, quien sujetó una botella de cerveza caguama y con ella le propinó un tajo a Valle, ocasionándole una herida cortante el lado derecho del cuello, que llegó a sangrar profusamente.

Aunque familiares del agraviado pidieron a gritos que los malvivientes lo dejaran de golpear, esto no hicieron caso y arremetieron contra un menor de edad, a quien le arrojaron piedras, una de las cuales hizo impacto en la pierna derecha del niño, además de que le arrojaron piedras y un block a una jovencita, que al igual que el menor de edad son hijos de Valle Poot.

Vecinos del sector declararon que los despreciables tipejos constantemente atacan a la gente y que no se miden, pues lo mismo despojan de dinero a niños que hacen el mandado , que atacan a vendedores, como a un panadero a quien le quitaron parte de su producto.

Dicen que los rufianes son protegidos por el Juez Calificador, Mario Romero Sierra, y que el tal “Saá” recientemente salió de la “peni”.

Relatan que los sujetos a cualquier hora cometen desmanes , que generalmente se drogan o emborrachan y que se ha escuchado que andan armados.

Teodoro Valle Poot, declaró que llamaron a la policía municipal, pero esta, pese a que se le dio permiso para entrar al domicilio del propio declarante, donde los rufianes tuvieron el cinismo de refugiarse al saber que los agentes venían tras ellos, no fue tras los violentos individuos.

“Los vecinos estamos fastidiados. Esos ‘romeros’ hacen lo que quieren y nadie les pone un alto”, dijo Valle Poot.

Los habitantes del rumbo donde ocurrieron los hechos, calle 43 con 60 y 62, dicen que ya no saben qué hacer, pues además de que la banda es el azote del rumbo ya no confían ni en la policía, ni en las autoridades municipales, que no han sabido poner un alto a las pandillas en la ciudad.