Regresa la guerra sucia a campañas: brujeria, salaciones rezos y panfletos
Aunque no existe evidencia que indique que la brujería o las invocaciones a deidades religiosas puedan favorecer el triunfo de a tal o cual aspirante a un cargo de elección popular, en esta ciudad los candidatos o sus seguidores recurren a este tipo de prácticas, en las que se mezclan ritos religiosos y presuntos actos de brujería.
En actos que han causado al menos hilaridad, opositores de los principales candidatos a la alcaldía, Freddy Alberto Domínguez Aké, del PAN y Juan José Martín Briceño, del PRI, han sido en los últimos días protagonistas de sendos eventos, cuyo fin es obtener ayuda divina o satánica para hacer perder la elección del 20 de mayo próximo a uno u otro candidato.
Fue precisamente Juanita Barbosa la primera persona que en acto público, tras un viacrucis llevado a cabo en su domicilio, invocó mediante rezos que el candidato panista, Domínguez Aké, no ganara la elección municipal.
La Barbosa llegó al grado de que en pleno mitin del abanderado panista, y pese a las burlas de que fue objeto por parte de los simpatizantes blanquiazules, sacó una silla a las puertas de su domicilio, justo donde se efectuaba la reunión partidista, y crucifijo en mano se puso a rezar, invocando a santos y santas para que los “panuchos” no ganaran la elección.
La mujer, conocida por sus inclinaciones fanáticas panistas, actuó así para manifestar su inconformidad por el hecho de que antes del mitin autoridades municipales ordenaran destruir una cerca de alambre de púas que mandó construir frente a su domicilio, en el supuesto de que recuperaba para sí una parte de su propiedad, aunque en realidad mandó poner la cerca para fastidiar de algún modo el mitin del abanderado albiazul, con el que no comulga, pues considera que su candidatura es fruto de una imposición.
Sin embargo quien se voló la barda fue la suegra del candidato del PAN, Lorena Mena de López, quien recurrió a presuntos actos de brujería para tratar de nulificar a los adversarios políticos de su yerno.
Según cuentan Gualberto Ayora Cámara y su hermana Rosa, fue el pasado viernes, “rayando las doce de la noche”, cuando la mujer, quien viajaba a bordo de una camioneta de color oscuro, paso por el rumbo del parque ecológico, y tiró por el domicilio de los Ayora Cámara, y metros adelante, en la casa de campaña del candidato Oscar Madrazo Gío, abanderado de la coalición PT-Convergencia, varios puñados de sal.
La intención de la mujer, según cuentan los Ayora Cámara es “salar” a los contrincantes políticos de su yerno.
Cuenta Rosa que uno de sus hijos y su sobrino “Maxo” observaron claramente el hecho y que tras arrojar la sal, la camioneta siguió sobre el Paseo de las Naranjas.
“Vimos después que en la camioneta viajaban la suegra de Freddy Domínguez, la profesora Lidia Granados y Gonzalo Paredes; el chofer era un señor de Maní a quien no conozco por su nombre”, dijo.
Relata que tras perseguir a los “brujos” llegaron a casa de Freddy Domínguez, donde éste los recibió de mala manera. Incluso la suegra del candidato los recibió con insultos y leperadas.
“Tu eres una borracha hijueputa. Sí, soy borracha, pero no puta como tú”, cuenta Rosa Ayora Cámara del intercambio de palabras que tuvo con la suegra del candidato panista.
Dice que la mujer es conocida por su afición a la hechicería y que la salación que hizo tiene toda la pinta de un acto tal, “pues lo hizo en viernes a la medianoche, con la marca de la brujería”.
Pero eso no es todo, pues en actos que nada tienen que ver con la brujería y si con cosas más terrenales, la regidora panista de comisarías, Heydi Roseline Pérez Serralta, entre el jueves y el viernes pasados, anduvo tirando panfletos contra el candidato príísta Juan José Martín Briceño.
La mujer, que viajaba en un automóvil de su propiedad, conducido por su esposo, Carlos Bracamonte, estuvo muy activa a altas horas de la madrugada, dejando en sitios estratégicos un panfleto de dos cuartillas de extensión, en el que se daba cuenta de una supuesta plática entre el candidato priísta y otra persona, ésta desconocida, a la que el abanderado priísta le confiaba algunos secretos.
Ernesto Martín Mena, aspirante a regidor por el PRI, fue quien descubrió a la pareja haciendo de las suyas y se lo dio a conocer a quien escribe