En acto de venganza contra un particular que seguro generará agravios entre los deportistas –particularmente entre quienes juegan béisbol y fútbol- el regidor de Educación, Cultura y Deporte, Héctor “Chitonil” Pacheco Pérez, autorizó que el campo de béisbol Julio Matos Fuentes sea utilizado para instalar una carpa de circo.

Pacheco Pérez, quien aún no entrega cuentas de la pasada Feria de la Naranja, pese a lo cual se le asignó para que se responsabilizara de todo lo relativo a la cultura de la actual edición del festejo, tomó esa medida luego de que no quiso arreglarse con un particular para que un terreno colindante a la bodega de conocida galletera fuese utilizado para instalar el circo.

Y es que el no arreglarse con el particular, de nombre Juan Carlos, tuvo su porque: se trata de la misma persona en cuyo restaurante la esposa del regidor panista protagonizara un pleito al agarrarse a golpes con la supuesta amante del consejal; se trata, pues, de la persona a la que el regidor odia, pues piensa –y piensa mal- que fue quien proporcionó al corresponsal la información sobre el escándalo suscitado en el interior del negocio.

Conforme a la información que se tiene, el regidor Pacheco Pérez inicialmente había dispuesto que el circo se instalara a un costado de la bodega de galletas, pensando que el dueño del terreno era la misma persona con la que trato el año pasado –un comerciante de frutas- a quien el cínico regidor debe aún mil pesos por concepto de renta, sin imaginar que el comerciante ha devuelto ya el predio a su dueño.

Es el caso que al ir a inspeccionar los terrenos para la feria, el dueño del espacio donde originalmente se pensaba instalar el circo pidió por ceder el terreno para la festividad que se le permitiera poner un puesto en buen lugar, pero al enterarse el regidor panista, el mismo que prometiera el cielo y las estrellas a los deportistas del municipio, de quien se trataba ordenó que se tirara parte del muro oriente del Julio Matos Fuentes y que el circo se instalara sobre el césped del campo deportivo, por el rumbo del jardín derecho.

Deportistas enterados del asunto, como Gilberto Vera Santamaría, deploraron la actitud del regidor y recordaron que cuando vivía en una casa rentada por el rumbo del campo deportivo Juan José Pacho, siempre puso de su parta para promover el deporte y que apenas llegó al puesto se olvidó de sus origines y la promesa que hiciera de mejorar el alumbrado de dicho campo deportivo aún sigue esperando el sueño de los justos.