No solo mejor imagen, reordenamiento necesita el mercado
Aún cuando se acoge con agrado la noticia de que el mercado 20 de noviembre será objeto de un remozamiento, lo cierto es que esto de nada servirá pues resultará algo así como una fruta bonita por fuera pero podrida por dentro.
En efecto, con tres décadas encima, el mercado resulta ya obsoleto para las necesidades de una ciudad en pujante crecimiento como la nuestra.
De tal modo invertir algunos miles de pesos para mejorar la apariencia del mercado, de nada servirá si la Comuna no hace valer el reglamento del ramo, que desde su publicación es auténtica letra muerta.
El mercado, en sus condiciones actuales se ve rebasado en su capacidad; el centro de abasto rebosa a más no poder de gente y sus pasillos han sido invadidos por los locatarios
Es insalubre. Quien no ha visto a una manda de gatos hacer de las suyas en la sección e carnes apenas los trabajadores del rastro municipal dejan sobre las mesas de los abastecedores la carne que traen del matadero.
Pero sobre todo, falta orden, cada quien hace lo que quiere. Los comerciantes tienen los pasillos del centro de abasto como si fueran una extensión de sus negocios.
Todo ello, lleva a pensar que lo que pretende la Comuna con el anunciado plan de mejorar el mercado no es otra cosa que una tomadura de pelo a la ciudadanía, pues una cosa muy distinta sería no sólo remozar el mercado sino poner orden en él, hacer valer el reglamento del ramo y poner en ese mercado a cada quien en su lugar, solo así se tomaría en serio el nuevo anuncio de la Comuna, no más no menos.