Con el cuento de que les ha ido mal, pese a que la venta de cerveza ha sido indiscriminada e incluso a dado pie a hechos de violencia, como la batalla campal suscitada el viernes de la semana anterior, cuando la policía intervino para detener a integrantes de la pandilla de “los pelones”, los organizadores de la “fiesta tradicional” de la colonia J.J. Pacho consiguieron que el Ayuntamiento les extendiera el permiso para que la fiesta siga por unos días más.

Los fiesteros, encabezados por la regidora-palquera-fiestera-cobrataria, Heidy Pérez Serralta y su esposo, de quien se dice aspira a un cargo público el próximo trienio, Carlos Bracamontes Poot, solicitaron por medio de sus “chalanes” que la Comuna les permitiera seguir con la fiesta y ni tardo ni perezoso el secretario del Ayuntamiento, Concepción López Herrera, no puso reparo alguno para que la fiesta siguiera, siendo de los responsables de esta “autorización”

Ante ello, los organizadores del festejo, que de tradicional no tiene nada, han estado anunciando por medio de perifoneo que las corridas seguirán este fin de semana, de modo que el permiso para una fiesta de siete días se convirtió en uno de diez, sin que punto alguno de acuerdo pasara por el Cabildo para su aprobación, como quien dice la regidora-palquera-fiestera-cobrataria, Heidy Pérez Serralta, tiene “vara alta” para solicitar extensiones de permiso para este tipo de “festividades”, que no son más que el pretexto perfecto para la venta indiscriminada de alcohol y, lo peor, es que la situación es promovida o solapada por el Ayuntamiento, que lejos de poner un freno a estas irregularidades las fomenta.

Lo chistoso es que tal acción siembra un mal precedente, pues ahora cualquier concesionario de un festejo puede argumentar que “no le ha ido bien” y solicitar con ese cuento un permiso para prolongar la festividad algunos días más, y con ello la venta indiscriminada de alcohol, verdadero objetivo de este tipo de “fiestas tradicionales”, que acá en Oxkutzcab han proliferado en lo que va de la actual administración municipal, al grado de que los organizadores han llegado al cinismo de “inventarse santos patronos”, algo que incluso el párroco de la comunidad, Luís Fernando Góngora Góngora, ha criticado públicamente.