Las reglas han cambiado
Acerca de las reglas de uso de este blog anunciamos que en breve nos ajustaremos a lo siguiente:
Lo que escribas y este relacionado con el artículo donde mandes tu comentario pasará primero por el filtro antispam, que aparecerá en el espacio en donde pones tus comentarios y que está compuesto por una serie de números y letras que se tienen que validar electrónicamente, antes de llegar al email del blog, donde se leerán cada uno de los post antes de ser publicados.
Yo sé que esto puede bajar el número de visitas pero asumo ese riesgo, pues tengo que tomar en cuenta que mucha gente que navega por el blog me ha manifestado por email el tono tan grueso en que otros visitantes se expresan en este espacio
Lo siento, la censura a mí en lo particular no me gusta, pero la responsabilidad que tengo con este espacio me impone el que pare todo tipo de agravio personal contra quien sea.
Tan de pronto podrán acceder como siempre, con un nombre real o un nickname –casi todo mundo tiene el suyo- o como anónimos navegantes de este blog, siempre y cuando escriban cosas de valor o comentarios que no sean auténticas “jaladas”.
Aviso que en determinado momento puedo dejar sin filtrar algunas palabras consideradas ofensivas por ciertos sectores de la sociedad. No soy mocho, ni monje o cosa parecida. Las “malas palabras” en un contexto adecuado pueden no sonar como tales.
Lo que sucede es que si decimos que fulano de tal es ¿=/&%” que merece que le metan la $()/&?, porque su hermana es una &%$#= y su mama también es una &%$#= entonces caemos en el agravio personal y así no se vale.
Todo ello implica rehacer el blog en sus totalidad, lo que me llevará cierto tiempo.
Recuerden que una de los derechos más preciados que tenemos es considerar que todo es cuestionable aunque nunca hay que perder de vista que existen formas de hacerlo, evitemos las agresiones. Además recuerden que siempre hay tres verdades: tu verdad, mi verdad y la verdad, por lo que opiniones diferentes no necesariamente son equivocadas; aunque al final siempre prevalecerá la verdadera que, ¡oh, desgracia!, puede no ser la tuya ni la mía, sino “la verdadera verdad”.

Con el gusto de siempre.
Juan Antonio Venegas Tolosa

http://oxkutzcab.blogspot.com
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